“Hablar de dinero es de mala educación”, o eso es lo que suele decirse en determinados círculos sociales. Pero, en la actualidad hay expertos que no sólo no están de acuerdo con esta afirmación sino que, además, consideran que hablar de nuestro patrimonio es altamente recomendable en algunas ocasiones. Sobre todo cuando estamos hablando de nuestros hijos.
Recientemente el director de gestión patrimonial de Morgan Stanley, Glenn Kurlander, establecía hace unos años un decálogo para que los padres puedan educar a sus vástagos en estos temas. En su experiencia las buenas maneras y la educación financiera tienen problemas para encontrarse entre los clientes de este negocio. Sin embargo, es imprescindible que los futuros clientes aprendan sobre el valor del dinero y la conveniencia de mantener o incrementar nuestro patrimonio.

Para ayudar a los padres, Kurlander propone diez pasos:

1- El dinero es como el sexo. En su opinión los niños y los jóvenes saben más sobre este tema de lo que los adultos creemos que saben. El experto afirma que “nuestros hijos no son idiotas, y muchos de ellos se hacen una idea. Y si no se la hacen, lo habrán oído de sus amigos que sí se lo han figurado o se lo han oído a sus padres”,

Tener en cuenta esto nos puede servir para ayudar a los niños “a crear un contexto en el que pueden situar su conocimiento”, explica el experto.

2- Pensar antes de hablar. El Kurlander cree que hay que tener muy claro los valores que queremos inculcar a nuestros hijos antes de sentarnos a hablar con ellos para evitar incoherencias entre el mensaje y nuestra forma de vida. Por eso afirma que “muchos padres pudientes tienen un sentido bastante claro de los valores que les gustaría que desarrollasen sus hijos respecto al dinero, pero pueden tener menos claros sus propios valores”, relata Kurlander.

3- Hablar todo lo que sea necesario. Para el experto de Morgan Stanley, debemos evitar que el dinero se convierta en un tabú, por lo que habrá que hablar cada vez que sea necesario. No se refiere tanto a cuantificar el patrimonio que se posee, como tratar sobre lo que significa y qué responsabilidades conlleva.

4- Hablar con ellos, no sermonearlos. Como en otras esferas de la vida es importante que el niño pregunte y se sienta atraído por la conversación.

5- Hacerlos pensar. Para ello, Kurlander afirma que “más que darles simplemente a nuestros niños respuestas a preguntas, usualmente es más efectivo plantearles preguntas que les obliguen a generar sus propias respuestas”, indica Kurlander.

6- Esforzarse en que el mensaje sea muy claro y evitar que podamos decir algo que no queremos decir en un descuido.

7- Dar una paga a los niños. El experto asegura que en un momento dado hay que dejar la charla a un lado y pasar al dinero en sí. Los niños tendrán que tomar decisiones de gasto –inversión- con la cantidad asignada. Habrá que asegurarse de que la paga es la adecuada.

8- Invertir en ellos. En su opinión es muy importante encontrar el punto de equilibrio entre mimarlos demasiado y bañar a los niños en dinero y colmar todos sus caprichos y forzarlos a vivir en una situación de asfixia monetaria para que aprendan a valorarlo. En el equilibrio está la virtud.

9- Practicar con el ejemplo. Los psicólogos de la educación le dirían que la coherencia es imprescindible en cualquier ámbito vital, también en el monetario.

10- La cuestión no se habrá acabado hasta que haya acabado. Es decir, hable con ellos cada vez que sea necesario, probablemente –dice Kurlander-, tendrá que hacerlo durante toda la vida. Como afirmaba el experto, “se es padre para siempre”.