Parece que a algunos inversores les queman las monedas sueltas en el bolsillo, pues en masa se han lanzado a comprar títulos de Amper (que cotiza por debajo del euro) alimentados por la especulación.



Amper se busca las castañas para intentar refinanciar su abultada deuda antes del 30 de noviembre, plazo de gracia que le concedieron los acreedores hace unos meses.

En concreto, el pasado mes de septiembre los acreedores le dieron un plazo de dos meses para conseguir liquidez y refinanciar 120 millones de euros. La tecnológica suplicó más tiempo al ser incapaz por entonces de consumar la venta del 51% de su filial Amper Programas Electrónica y Comunicaciones a Thales España para dar desahogo a su situación económica. De hecho, la prórroga quedó condicionada a la venta de esta filial y se hace vital, puesto que a finales de julio venció el plazo para que la empresa se recapitalizara y así pudiera recibir también una inyección de 15 millones de euros por parte del fondo Slon Capital LLC. Este fondo se quedaría, a su vez, con un 20% de Amper, una vez la tecnológica lograra reestructurar todas sus deudas, pero este pacto quedó invalidado.

Ahora, Amper ha comunicado a la CNMV que ha recibido dos ofertas no vinculantes, por parte de Sherpa Capital y Springwater, que le aseguran el desembolso de 20 millones en la ampliación de capital pendiente de ejecución.

Al calor de estas noticias, que ponen en evidencia la complicada situación de Amper, los especuladores se agolpan a sus puertas hoy y elevan a la cotización un 3,51% hasta los 0,59 euros. A pesar de la fuerte revalorización (provocada por el bajo precio de las acciones), Amper no logra ni superar la primera de sus resistencias, situada en 0,60 euros. Además, no podemos perder de vista que hace tan sólo dos meses cotizaba en mínimos históricos en los 0,48 euros y, debido a su baja capitalización y precio por acción, es un 'chicharro' en toda regla y, por tanto, una inversión sólo apta para los mas avezados inversores.  

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A tenor de esta situación técnica y fundamental, José Lizán, gestor de SICAV de Auriga SV, alerta de que “Amper es una compañía con un negocio muy tocado con un equipo gestor muy disperso y mal gestionado. Los cambios accionariales y de negocio no se han entendido y se han traducido en mínimos históricos. En los dos últimos días se ha revalorizado de forma importante, pero todavía queda por ver a qué se dedica y hacia dónde va la compañía y sus vías de crecimiento, por ello, seguirá sufriendo fuerte volatilidad y no me extrañaría verla en mínimos nuevamente en unas semanas”.