Lo primero que tenemos que saber es diferenciar una cláusula abusiva de una cláusula que simplemente no es del todo beneficiosa para el consumidor.
Por cláusula abusiva se entiende aquella cláusula que se incluye en los contratos y es contraria a la buena fe y al justo equilibrio entre los derechos y obligaciones de las partes (consumidor y profesional) en perjuicio del consumidor y no ha sido negociada individualmente entre las dos partes. Una cláusula no negociada es abusiva cuando causa, en detrimento del consumidor, un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones que se derivan del contrato. Existe una directiva de la Unión Europea para que los Estados miembros adopten las medidas necesarias para que cese la utilización de cláusulas abusivas. Al respecto se establecen como parámetros que: • En caso de dudas sobre el sentido de una cláusula, prevalecerá la interpretación más favorable para el consumidor. • Los consumidores no estarán vinculados por las cláusulas abusivas que figuren en los contratos celebrados con un profesional. Es por ello por lo que el usuario de telefonía móvil que haya contratado con alguna compañía una promoción está obligado a pagar el importe de la misma, pero no debe llevar incluida una penalización.