Nosotros los Gestores no tenemos la habilidad de predecir el futuro, utilizando bolas de cristal o cartas de tarot, pero si tenemos el conocimiento y la experiencia para analizar los indicios que el mercado ofrece en cada momento y aplicarlos en decisiones de inversión.

¿Y que indicios nos ofrece el mercado en este momento?

Desde el principio de este año 2010 el cuadro macroeconómico ha cambiado. Las perspectivas de crecimiento en Estados Unidos se han revisado a la baja mientras que en Europa ha sucedido lo contrario. Aún así, en Europa hemos tenido alguna volatilidad en los diferenciales debido a la debilidad financiera de las economías periféricas. El ejemplo más claro fue Grecia, que acabó ayudado por el FMI y la UE, seguido de Irlanda, con la fragilidad de su sistema financiero, y después Portugal con riesgos de más a medio plazo debido a unas perspectivas de crecimiento bajas.

Por el contrario, la divulgación de las pruebas de stress y de las propuestas del comité de Basilea para el sector bancario, alentó positivamente al mercado, que desde Julio empezó a recuperar niveles de diferenciales más bajos.

En este contexto, el mercado de crédito registró un comportamiento bastante bueno, con una rentabilidad de 6.568% (índice ERL0) en los primeros 9 meses del año.

De cara al futuro, nuestra perspectiva continua siendo positiva en el mercado de crédito, basta con analizar los siguientes puntos: 

- Un entorno de bajo crecimiento y con tipos de interés estables, significa un contexto muy favorable para los bonos corporativos frente a bonos de gobiernos “core” y bolsas. 

- Después de un año record de emisiones, las necesidades de refinanciación de las empresas es muy baja y lo que vemos actualmente son emisiones oportunistas por parte de las empresas haciendo extensiones de su perfil de vencimientos para aprovecharse de los bajos tipos de interés. 

- Esta clase de activos continúa recibiendo bastantes flujos, creando un efecto técnico de estrechamiento de diferenciales provocado por la continua demanda de bonos corporativos que, aún así, continúan muy atractivos tanto en términos históricos, como en comparación con otras clases de activos.

- Por último, los fundamentales de las compañías, están muy sólidos, después de los últimos años de recortes de costes y reducción de deuda y esto se traduce en que las tasas de quiebra globales siguen bajando desde el pico de 12.5% el noviembre del año pasado hasta 4.3% registrados en Agosto (Moody’s).

Por todo ello, nuestra experiencia nos invita a estar positivos en bonos corporativos con una “visión” muy constructiva para esta clase de activos.