No hay ni un solo experto que no vea necesaria la reforma del sistema público de pensiones. La evolución demográfica en nuestro país no deja otra solución. De hecho, el cambio que lleve a cabo el gobierno a partir de ahora, no será el primero en los últimos años. Las reformas realizadas por el ejecutivo de Rodríguez Zapatero y el siguiente del actual gobierno tendrán una conclusión muy clara: las pensiones se van a reducir. Y eso, como no puede ser de otra manera, tendrá  efectos sobre la economía.

Según el último informe realizado por Afi (Analistas Financieros Internacionales) y UNESPA (la patronal del seguro), los efectos de estas últimas reformas pueden ser relevantes y es lógico. Explican que “el consumo de los jubilados es una parte muy importante del consumo privado. De hecho, indican que la favorable evolución del consumo de los hogares jubilados en los últimos años, unida al importante peso que representan en la actualidad, que, por otro lado, está llamado a ser más relevante en el futuro si atendemos a las previsiones demográficas, justifican por sí mismos la necesidad de mantener, como objetivo de política económica fundamental, por las vías pública y complementarias, la capacidad de gasto de los jubilados. De lo contrario, el consumo total de los hogares españoles se verá seriamente afectado, y con él, el PIB, ya que el consumo privado viene a representar alrededor del 60% del mismo”.

En la firma han calculado que si los españoles no compensan sus pensiones públicas con sus propios ahorros tendrán un efecto negativo en el conjunto de la economía para el año 2035 de 46.000 millones de euros en términos de Valor Añadido Bruto (VAB) y, en fuerza de trabajo, en el entorno de 754.700 personas. Es decir, un 3% del PIB y un 3,5% en el empleo.  

Impacto

Si nos bajamos al terreno personal, este estudio señala que las reformas de 2011 y 2013 provocarán una caída media del poder adquisitivo de alrededor de 350 euros al mes a una persona que se retire hoy a lo largo de su vida como jubilado.

En este informe, los expertos de Afi consideran que las rentas vitalicias pueden ser un instrumento propicio para compensar esta caída de ingresos. “Los españoles poseen activos suficientes de todo tipo (financieros y sobre todo inmobiliarios) como para poder transformar una parte de ellos en rentas complementarias de jubilación a través de rentas vitalicias, que acompañen en todo momento a la pensión pública de jubilación, manteniendo la capacidad adquisitiva de sus titulares”, señalan.

Han calculado que para que un jubilado de 67 años pueda compensar esta caída de ingresos necesitaría unos 63.400 euros con los que se adquiriría una renta vitalicia mensual de unos 380 euros.  Esta cantidad equivale a una tercera parte del patrimonio medio actual de los hogares encabezados por personas mayores de 65 años.

Señalan que los recursos que se pueden destinar a constituir una renta vitalicia pueden ser muy variados: ahorro financiero convencional (depósitos, fondos, acciones…), viviendas (principales o secundarias), derechos diversos (traspasos de negocios, licencias…), etc. Las rentas vitalicias permiten convertir el patrimonio en una renta que complemente mes a mes la pensión pública.

Renta necesaria