El trinomio rentabilidad- riesgo- liquidez,  marca el perfil y los principales condicionantes de toda cartera de inversión. A su vez el comportamiento de cada activo financiero puede ser evaluado en base a esos tres conceptos.

El conjunto de los diferentes activos financieros que seleccionemos, junto con el peso de cada uno de ellos, conformarán la cartera de inversión. De esta manera, una buena estrategia antes de invertir es definir nuestro perfil de riesgo y las posibles necesidades de liquidez, para luego concretarlo en la selección de los activos financieros y asignar un peso a cada uno de ellos.

La relación que se establece entre esas variables se constituye positiva entre rentabilidad – riesgo y negativa entre liquidez - rentabilidad siendo “a mayor riesgo, mayor rentabilidad” y “a menor liquidez, mayor rentabilidad esperada” respectivamente.

Debemos tener en cuenta que si la liquidez no es para nosotros prioritaria, podremos acceder a posibilidades de inversión con una rentabilidad mayor, es decir, no siempre tener liquidez absoluta es algo positivo pues eso supone tener cierto impacto negativo en la rentabilidad. Por otro lado, si dentro de nuestra cartera hemos incorporado activos financieros con alto riesgo y nuestro perfil de inversor es moderado o conservador, es aconsejable incorporar en la cartera activos de menor riesgo con un peso relevante en la cartera.

Expliquemos esto con mayor detalle:

¿Por qué es necesario invertir parte de la cartera en activos de bajo riesgo?

La incorporación de activos de bajo riesgo a las carteras de inversión, permite equilibrar su composición hacia posiciones más conservadoras y sobre todo permite que al menos parte del capital no se vea afectado por las volatilidades del mercado, acercándose de esta manera al ansiado objetivo de salvaguardar el capital.

Existen diferentes activos de inversión para cumplir con este objetivo. Años atrás, los depósitos bancarios a plazo, la deuda (pública o las emisiones de bonos) se constituían como las alternativas ideales para minorar el riesgo de las carteras. Sin embargo, las rentabilidades de esos activos han caído de manera significativa, lo que obliga a buscar otras alternativas de inversión. De todas esas alternativas, las inversiones en préstamos garantizados por Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), son activos relativamente nuevos para el inversor particular, en los que la banca lleva invirtiendo más de 30 años con 0% de morosidad.

En la plataforma MytripleA cualquier inversor tiene a su alcance estas inversiones garantizadas por SGR. Su rentabilidad actual es del 2% + Euribor y están aseguradas por una Sociedad de Garantía Recíproca. El inversor recibe una cuota fija mensual de capital e intereses. Se trata, por tanto, de un activo financiero perfecto para equilibrar los riesgos de cualquier cartera de inversión.

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