Renta fija o renta variable. Todo depende del horizonte de inversión y del perfil de riesgo. Eso sí, si de lo que hablamos es del largo plazo "hay que contar con la renta variable porque en la renta fija hay poco que rascar", reconoce Fernando Luque, analista de Morningstar.

No hacer caso a las recomendaciones ni al escenario macro. Es la recomendación de Fernando Luque, analista de Morningstar. Sobre todo, si se es de “invertir en función del plazo que tiene el inversor, nivel de riesgo…pues eso cuenta mucho más que lo que pueden ser recomendaciones a nivel de previsiones macroeconómicas”. Luque reconoce que la situación particular de cada inversor es mucho más importante “porque son tantas las incertidumbres que se hace complicado acertar en cuanto a las previsiones”. A la hora de definir la cartera hay que “tener claro cuándo voy a necesitar el dinero, qué voy a invertir y medir el nivel de riesgo y no si tendremos o no recesión pues eso siempre se sabe a posteriori”.

Respecto a los denominados mercados frontera, Luque reconoce que todavía es un mercado muy marginal en el que hay fondos – pocos – que invierten Sudáfrica. Invertir en esta región “es una apuesta por las materias primas- especialmente el oro- porque el rand está muy correlacionado a la materia prima al igual que Rusia puede ser una apuesta indirecta hacia el petróleo” Pero ¿Merece la pena invertir? “Casi prefiero una inversión directa en empresas mineras o a través de oro mediante ETFs y siendo una parte marginal de la cartera”.

Vista la evolución en los países desarrollados tenemos dos situaciones distintas: Alemania o Estados Unidos y enfrente Grecia y algunos de los países periféricos. ¿Pasa la solución por deuda emergente? El analista de Morningstar reconoce que “son mercados relativamente estrechos, sobre todo si los comparamos con países desarrollados con lo que cuando hay una huída de inversores se nota mucho en las rentabilidades”. Eso es un riesgo que hay que tener en cuenta pero sin obviar que es un activo interesante, “más por el lado de la divisa que por la evolución de los tipos de interés”. Este experto reconoce que tiene cabida igual que la renta fija de la zona euro o renta fija en dólares pero hay poco que rascar “hemos llegado a niveles muy bajos de tipos de interés y, aunque hay posibilidad de que sigan bajando, hay poco que ganar”. Quien quiera diversificar su cartera en la parte de renta fija seguramente encontrará algo más de fuelle en la deuda corporativa, algo de emergentes tiene sentido por la diversificación por el lado de las divisas. A pesar de que no se ha comportado muy bien en las últimas semanas, sigue siendo un activo interesante pero con poca representación en la cartera.

Viendo la situación de la renta fija comentada, el que quiera conformar una cartera de largo plazo tiene que tener renta variable. ¿En qué proporción? Depende del horizonte temporal y nivel de riesgo. “Probablemente los precios de ahora sean atractivos, no creo que sea una oportunidad histórica – viendo los niveles de valoración- pero sí creo que son buenos niveles”. Este experto reconoce que hay que diferenciar la situación de los gobiernos y países de la de las empresas: que han sabido reducir su deuda, en algunos sectores tienen cash y eso ha hecho que las valoraciones sean atractivas. “Creo que hay que estar en renta variable, especialmente la renta variable global, no lo complicaría mucho y a partir de ahí sí que lo mantendría a largo plazo. Un 7% anual a largo plazo es lo que se puede tener pero hablar de dos dígitos creo que no lo tendremos”.

Hay muchas commodities relacionadas con el ciclo económico, como el petróleo o el cobre. Si al final existe el riesgo de recesión probablemente sufrirán más. “La ventaja de las commodities es que hay otras materias primas que no están directamente relacionadas con el ciclo económico: el oro, materias primas agrícolas….Algo que recomendamos, no apostando a una materia prima en concreto sino diversificando dentro de este universo”.

La recomendación de este experto pasa por no centrarse en las previsiones económicas. Invertir pensando sólo en el escenario macro es muy difícil e incluso puede ser contraproducente.