El Foro de Davos arranca en una de sus ediciones más tensas, marcado por la incertidumbre geopolítica, el tono confrontacional de Washington y unos mercados que empiezan a acusar el cansancio tras meses de subidas. Donald Trump vuelve a situarse en el centro de la escena con amenazas de fuertes aranceles a productos europeos, especialmente del automóvil y el lujo, reavivando la duda sobre si se trata de una estrategia negociadora o de un riesgo real.

Los inversores evalúan de nuevo el llamado “TACO trade”, mientras crece la posibilidad de una rotación hacia sectores defensivos si las advertencias se materializan. A este ruido comercial se suma la polémica por Groenlandia, donde el trasfondo no es tanto militar como económico: el deshielo del Ártico abre nuevas rutas comerciales que incrementan la competencia geoestratégica entre Estados Unidos, Rusia y China.

Este contexto explica la prudencia de los mercados tras las caídas recientes. Más que un cambio de tendencia, muchos analistas interpretan el movimiento como una toma de beneficios lógica en un mercado claramente sobrecomprado. El verdadero riesgo sería una escalada arancelaria sostenida, que reavivaría la inflación y pondría en cuestión la política monetaria de la Reserva Federal, justo cuando se empezaban a descontar nuevos recortes de tipos.

Beneficios empresariales como principal soporte

Sin embargo, el trasfondo económico sigue siendo sólido. El gran soporte de los mercados continúa siendo el crecimiento de los beneficios empresariales. En Estados Unidos, el tercer trimestre se cerró con un aumento del 15% interanual, una cifra excepcional, y el cuarto apunta a un avance cercano al 9%. En Europa, donde se temía una caída, los resultados sorprendieron al alza con un crecimiento del 7,3%, y las expectativas del cuarto trimestre podrían mejorar.

La megatendencia de la inteligencia artificial sigue actuando como gran catalizador. La fuerte demanda de chips y soluciones tecnológicas está impulsando a las grandes compañías del sector y mejorando la eficiencia de los sistemas productivos. A medio plazo, esta megatendencia refuerza la narrativa positiva para la economía estadounidense y, por extensión, para los mercados globales.

En este entorno, no recomiendo salir del mercado, sino rotar. Mantener exposición a tecnología, banca y aseguradoras; reforzar posiciones en utilities o telecomunicaciones; las inmobiliarias también podrían comportarse bien; y seguir apostando por metales y minería —un sector que ya brilló en los últimos meses— parece una estrategia razonable. En cambio, el consumo masivo, los retailers y el sector del automóvil generan más dudas.

El Ibex, respaldado por los resultados

En España, la temporada de resultados se presenta con un tono constructivo. La banca sigue mostrando solidez en márgenes, rentabilidad y solvencia, sin repuntes preocupantes de morosidad.

Incluso dentro de sectores más débiles, algunas compañías destacan: Inditex ha sorprendido con unas cifras navideñas mejores de lo esperado. Mientras utilities como Endesa, Iberdrola, Rdeia o Naturgy deberían tener también buenos resultados. Indra, por su parte, continúa ampliando una cartera de pedidos que no deja de crecer, impulsada tanto por defensa como por tecnología.