Nuestras perspectivas para  los bonos gubernamentales con vencimientos más elevados apuntaban a una subida de rendimientos en 2018, pero no de forma descontrolada. A finales de 2017,  los Treasuries estaban en 2,75%, el Bund en 0,75% y los bonos de Reino Unido en 1,5%. Se trata de cambios pequeños, pero lo suficientemente importantes como para que nos posicionemos en la parte más corta de la curva, evitando así las pérdidas potenciales que un movimiento de este tipo podría desencadenar.

Sin embargo, es importante tener en mente que nuestras previsiones fueron hechas sobre la base de una continuación de los objetivos de política monetaria de los bancos centrales, en concreto del objetivo de inflación nominal del 2%. En los últimos días y semanas hemos visto una escalada en las discusiones sobre cómo la Fed podría modificar su mandato en el futuro.  Todo el mundo es consciente de que este año habrá suficientes cambios a nivel de equipo en la Fed y esto bien podría allanar el camino para un debate sobre el cambio en dicho objetivo, o al menos en la mitad del mandato que controla la inflación.  Por ejemplo, la semana pasada, el presidente de la Fed de Nueva York, Bill Dudley, pedía una revisión de este objetivo nominal y abogaba por fijar una horquilla que se moviese entre el 1,5% y el 2,5%. No ha sido el único. El presidente de la Fed de San Francisco, John Williams, ha defendido un objetivo de nivel de precios en el cual la Fed buscaría un objetivo de inflación promedio durante un período determinado de tiempo. Dado que la Fed se ha quedado por debajo de su objetivo de inflación del 2% en los últimos cinco años, este tipo de esquema implicaría una mayor tolerancia hacia la inflación en el futuro.

Además, Ben Bernanke, ex presidente de la Fed, predijo hace un par de semanas que bajo el mandato del nuevo presidente, Jerome Powell, la Fed nombraría un sub-comité para estudiar el tema del objetivo de inflación. También somos conscientes de que es probable que el nuevo vicepresidente de la Fed sea un candidato con una sólida formación económica y sabemos que el presidente de la Fed de San Francisco, Williams, la tiene y además está interesado en el cargo.  A pesar de que hay una larga lista de candidatos que están siendo estudiados para un puesto de este calibre, resulta difícil competir con las credenciales de Williams.

¿Qué significa todo esto para los mercados? Para los inversores en renta fija,  sobre todo los que están expuestos al mercado de tipos, una revisión del objetivo de la Fed claramente es una mala noticia. Permitir que la inflación aumentase durante algún tiempo para recuperar el terreno perdido revertiría el aplanamiento de la curva de tipos, dando lugar a una mayor inclinación de la curva, lo que se traduciría en mayores tipos a largo plazo.  Es difícil predecir cuánto aumentarían, pero pensamos que es prudente añadir 50 puntos básicos a los objetivos de rendimiento, si finalmente se hace patente que la Fed está revisando su objetivo de inflación.

Nos parece imposible pronosticar en este momento si esto va a producirse, pero por lo que hemos podido saber de mano de personas clave en este tema, el riesgo no es bajo.  Podría discutirse si un cambio en el mandato de la Fed sería positivo para la economía, pero casi sin duda sería una mala noticia para los bonos y por ello los inversores deberían pensar en ajustar su presupuesto de riesgo en consonancia.