El nomadismo, palabra derivada del vocablo griego νομάς, significa trashumar en busca de pasto, el método de subsistencia humano más antiguo de lejos, y la estrategia más eficiente de aprovechamiento de recursos escasos. En renta fija, la búsqueda análoga de recursos, o de rendimiento, nunca había sido tan intensa, y bien pensado los movimientos son cruciales para un resultado exitoso.

En los últimos años, los inversores han migrado a estrategias de mayor riesgo conforme la renta fija europea sigue dando rendimientos bajos o negativos debido a la política monetaria acomodaticia del Banco Central Europeo, y la volatilidad permanece en mínimos históricos. Por fortuna, una clase de activo relativamente novedosa como la deuda subordinada brinda un  atractivo equilibrio entre riesgo y rentabilidad, así como una serie de características beneficiosas.

El mercado de bonos subordinados europeos más que duplica el tamaño del de los bonos sénior de alto rendimiento y ofrece una variedad de instrumentos financieros tales como los bonos convertibles contingentes y los instrumentos de deuda de Nivel 2 emitidos por la banca, los de Nivel 1 y 2 emitidos por aseguradoras y los híbridos emitidos por empresas no financieras. Si bien estos instrumentos tienen un rango de prelación inferior a la deuda emitida a los propietarios de la empresa y entrañan riesgos específicos tales como el aplazamiento o cancelación del pago de cupón o la absorción de pérdidas, también es cierto que están emitidos por empresas de alta calificación y compensan a los inversores con una mayor rentabilidad.

El universo de la deuda subordinada se caracteriza por una alta distribución de calificación de los emisores, que en un 95% son de alta calificación crediticia. Y no sorprende, ya que los bancos se han recapitalizado y han alejado riesgos una vez duplicados sus recursos propios básicos en los últimos 10 años, a la vez que han reducido sus ratios de activos ponderados por riesgo y de préstamos improductivos. Dentro del sector asegurador, la mejora de la composición del capital y los ratios de solvencia han traído consigo revisiones al alza de las calificaciones.

Esta clase de activo brinda un valor relativo atractivo frente al segmento del alto rendimiento, así como oportunidades de precios distorsionados en comparación con los bonos sénior de alta calificación, con la ventaja añadida de una menor exposición a la duración. Por último, otra ventaja de los bonos subordinados es su capacidad para absorber el impacto de alzas de tipos de interés, debido a la prima de alto riesgo inherente a ellos, por lo que rinden bien en comparación con otras estrategias de renta fija en períodos de subidas de tipos.

En general, al igual que el nomadismo, la clase de activos de la deuda subordinada no carece de riesgos, pero compensa a los inversores brindándoles diversificación dentro de su cartera de renta fija, un alto acarreo (comparable al alto rendimiento) con un sólido perfil de crédito y liquidez, así como una tesis de inversión largoplacista respaldada por la recapitalización estructural de las entidades financieras y la política acomodaticia de los bancos centrales.

Michalis Ditsas, especialista en renta fija de SYZ Asset Management.