Añadir Estrategias de Inversión en Google

Empezamos con las previsiones de esta semana para Estados Unidos. Sobre todo, vamos a tener que estar muy pendientes del dato de desempleo de septiembre, que podría situarse en el 4,1 %, y del PIB trimestral, que podría ser del 1,5 %. Además, entre otros datos interesantes que conocimos hace unos días, la confianza del consumidor en Estados Unidos cayó en septiembre a su nivel más bajo en cuatro meses por la preocupación por la inflación, mientras que el rendimiento de los bonos del Tesoro a diez años alcanzó el 5,1 % por primera vez en 19 años. ¿Cómo está la salud de la economía estadounidense, teniendo en cuenta también la subida de los tipos de interés de la Reserva Federal, Francisco?

El dinamismo de la economía norteamericana, del sector real, se mantiene bastante resiliente. El consumo, pese a lo que comentabas sobre la erosión de la confianza, sigue expandiéndose a un buen ritmo, por encima del 2 %. Por otro lado, tenemos esta dinámica del boom de inversión en equipos tecnológicos asociados a la inteligencia artificial. Esto también le está dando un impulso bastante importante a la economía norteamericana.

De cierta manera, podemos decir que la dinámica del consumo, particularmente, se mantiene fuerte pese a este tipo de factores que han provocado cierto malestar. El más prominente es, obviamente, el incremento de los precios de la energía y de los combustibles que la gente percibe directamente en la calle. El crecimiento es importante, pero no lo es todo. Para tener una salud orgánica y sostenible también nos fijamos en otros aspectos, y ahí es donde pueden surgir algunos cuestionamientos.

La postura fiscal en Estados Unidos se mantiene —no quiero decir precaria—, pero sí genera dudas en cuanto a la necesidad de que la política fiscal sea manejada con mayor prudencia. Creo que todavía hay tarea por hacer y, desafortunadamente, no parece que eso vaya a solucionarse en el futuro previsible. Por otro lado, también existen interrogantes sobre cuánto tiempo va a durar este boom de inversión en equipos y tecnología asociados a la inteligencia artificial.

En cuanto a la situación en Oriente Medio, continúa la tensión en torno al estrecho de Ormuz y los precios del petróleo siguen elevados. El Brent, por ejemplo, está por encima de los 100 dólares por barril, y hasta las aerolíneas están cancelando vuelos de bajo coste debido al elevado precio del combustible. ¿Cuál podría ser el pico que alcance el precio del petróleo y qué supondría para los consumidores?

Como escenario central, vemos cierta estabilización del conflicto en el primer trimestre de 2027. Esto implicaría que, durante el último trimestre de este año, los precios del petróleo Brent se mantendrían elevados, promediando alrededor de 95 dólares por barril. Pero si se materializa esa moderación del conflicto a comienzos de 2027, podríamos ver un promedio de alrededor de 74 o 75 dólares por barril. Ahora bien, si estas hostilidades se mantienen durante el próximo año, nuestros colegas prevén que el precio del Brent podría alcanzar un rango de entre 130 y 150 dólares por barril.

Importante también el encuentro en Washington entre Trump y Xi Jinping. Estados Unidos y China prorrogaron su actual tregua comercial hasta principios de 2027 y acordaron reducir los aranceles sobre bienes por valor de 30.000 millones de dólares en ambas direcciones. ¿Qué supone esto para las economías de ambos países?

Creo que lo primero que hay que destacar es que están hablando. El diálogo se mantiene y no se ha enviado a la congeladora. Eso es lo primero que destacaría. En segundo lugar, dentro de lo que cabe, son desarrollos positivos. Creo que el mundo ya tiene suficientes riesgos y suficientes lastres para la actividad económica y las perspectivas de inflación. Esto, al menos, aporta algo de certidumbre a la parte del comercio global. Por tanto, es positivo. El tema de unos menores aranceles sobre determinadas importaciones chinas también hay que enmarcarlo en un contexto en el que la asequibilidad es una cuestión que podría tener implicaciones electorales de cara a las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán en Estados Unidos.

El comercio de bienes agrícolas entre China y Estados Unidos también sería positivo, ya que supondría la reapertura de ese mercado para las exportaciones agropecuarias estadounidenses, que se habían visto negativamente afectadas durante el periodo en que las tensiones comerciales alcanzaron un punto más álgido.

 Además, en esta reunión se habló sobre los riesgos y beneficios de la inteligencia artificial. ¿Se ha alcanzado algún acuerdo al respecto?

Por lo que tenemos entendido, se habló del tema, pero no se llegó a un acuerdo. Estamos en una dinámica de lo que los economistas y los teóricos de juegos denominan el “dilema del prisionero”. En principio, se podría argumentar que beneficiaría a las partes involucradas —para simplificar, China y Estados Unidos— tener un mayor control sobre el ritmo de desarrollo y adopción de las tecnologías de inteligencia artificial. Podrían coordinarse para tener un mayor control sobre ese ritmo. Sin embargo, si una de las partes lo hace, la otra tendrá el incentivo de tratar de superar a quien esté intentando cooperar.

Estamos, por tanto, ante ese llamado dilema del prisionero, una dinámica que hace inherentemente muy difícil alcanzar un acuerdo para ejercer un mayor control sobre el ritmo de desarrollo de la tecnología.

Como probablemente articuló, con cierto fundamento, el presidente Trump, quien gane la carrera de la inteligencia artificial probablemente estará en una mejor posición para aprovechar los beneficios de esta nueva tecnología.

Hablemos ahora de inversión. ¿Qué sectores son actualmente los más fuertes para invertir?

Los colegas más especializados en estos temas ven perspectivas muy prometedoras, en este contexto de boom de inversión en tecnología e inteligencia artificial, para las inversiones en el sector tecnológico. Pero no solamente en tecnología. También ven oportunidades en el sector financiero y en el sector industrial. El boom de inversión requiere materias primas, por lo que también mantienen una visión bastante constructiva en relación con los metales y la minería. Por cuestiones estructurales y demográficas, también ven oportunidades en el sector sanitario.

Y, por otro lado, asociado igualmente al boom de inversión, destacan los REITs —fideicomisos de inversión en bienes raíces— relacionados con centros de datos y activos industriales.

Tú estás especializado en Latinoamérica. ¿Cómo está la situación económica tras varios cambios de Gobierno y ante las próximas elecciones en Brasil? ¿Cuáles son los mercados más seguros a la hora de invertir en Latinoamérica?

Es Latinoamérica. Existen problemas estructurales y vulnerabilidades macroeconómicas estructurales. Sin embargo, al menos en ninguno de los grandes países vemos un escenario de crisis económica inminente, aunque sí existen vulnerabilidades macroeconómicas de las que todos somos conscientes. Los cambios políticos hacia una dirección más favorable al mercado los vemos quizá como una condición necesaria para atender esas vulnerabilidades, pero no como una condición suficiente. Latinoamérica también se ha visto beneficiada por el boom de inversión procedente de Estados Unidos en el ámbito de la inteligencia artificial. Para los países exportadores de las materias primas relevantes, particularmente el cobre, esto puede dar impulso a las inversiones en el sector minero. Es el caso de países como Chile y Perú.

México, pese a no ser un país exportador de materias primas en el mismo sentido, también se ha visto beneficiado. En su caso, el impacto positivo se está observando principalmente en las exportaciones de productos electrónicos.