BARÓMETRO RENTA FIJA Aunque las advertencias en materia de precios por parte de diferentes bancos centrales (entre ellos el BCE), las subidas de tipos en Suiza y Suecia, las perspectivas de mayor tensionamiento monetario en Reino Unido y el precio del petróleo mantuvieron la presión alcista sobre el tramo largo de las curvas de tipos durante buena parte de la semana pasada, el movimiento de huída hacia la calidad que puede propiciar el nuevo episodio de incertidumbre que destila el mercado inmobiliario americano refuerza la idea de trading a muy corto plazo que vertíamos la semana pasada, apostando por correcciones al alza en precio de la deuda (cesiones en rentabilidad). El movimiento podría extenderse hasta en nivel del 4,50% en el bono alemán a 10 años. EL EURO Sin abandonar la cotización los rangos estrechos de las últimas semanas, el dólar ha perdido algo de fuelle frente al euro como consecuencia de que el principal argumento correctivo de los últimos días (la problemática del segmento subprime) es una cuestión exclusiva de EEUU, lo que puede motivar que, a muy corto plazo, la divisa americana cotice con una mayor prima de riesgo. Además, aunque el comunicado de la Fed no debería incrementar la presión bajista sobre la divisa estadounidense (es probable que muestre un mayor optimismo en crecimiento en conjunción con el mantenimiento de las advertencias inflacionistas), un dato benigno del deflactor subyacente del consumo personal podría afectar negativamente a las expectativas de subidas de tipos que ha empezado a poner el mercado sobre la mesa, aunque de forma marginal. Vigilamos el nivel de resistencia de 1,3505. RENTA VARIABLE El temor a un incremento del riesgo sistémico como consecuencia de los procesos de liquidación en dos hedge funds con elevado peso en activos con riesgo hipotecario subprime puede reducir a muy corto plazo el extremo apetito por el riesgo presente en mercados. La probabilidad de que se prolonguen las correcciones de la semana pasada a lo largo de los próximos días es, por tanto, elevada, dentro de un contexto de volatilidad creciente. Para que los índices bursátiles recuperen el terreno perdido (seguimos pensando que el fondo es alcista) van a requerir de una nueva dosis de convencimiento acerca del escaso contagio, tanto en la economía como en el sistema crediticio, de la recesión en el mercado inmobiliario (algo similar a lo que sucedió en mayo cuando Bernanke tranquilizó a las bolsas en la materia). Indicadores macro y, sobre todo, los resultados empresariales del segundo trimestre de 2007 se configuran como variables esenciales para dar la vuelta al mercado de cara a las próximas semanas. ESTRATEGIA Los mercados financieros se enfrentan esta semana a una cita importante: el Comité de Mercado Abierto de la Fed, cuya decisión y comunicado oficial tendrá lugar el próximo jueves. Hace una semana, la preocupación se centraba exclusivamente en el diagnóstico que la autoridad monetaria estadounidense pudiera hacer sobre la dinámica inflacionista, sin olvidar el mayor optimismo que pudiera destilar en el terreno crecimiento. Sin embargo, después de la nueva dosis de incertidumbre que ha inyectado la poca visibilidad que ofrece el mercado hipotecario y el temor a un aumento del riesgo sistémico en el sistema crediticio, cualquier alusión tranquilizadora al respecto en el mensaje de la Fed introduciría calma en las bolsas. ¿La habrá? No suele ser la norma de la casa, pero incluso el hecho de no mostrar una preocupación explícita al respecto mediante la omisión de cualquier alusión a la materia no sería mal visto por los mercados. ¿A que cuadro macroeconómico se enfrenta la Fed para tomar su decisión? A tenor de lo apuntado por la práctica totalidad de indicadores adelantados (ISM, Fed de Filadelfia, Fed de Nueva York...), el escenario más negativo para el crecimiento del PIB parece ser cosa del pasado. Las favorables perspectivas para la actividad industrial y el consumo, en conjunción con un menor drenaje de la inversión residencial (por efecto base) y la solidez de la demanda externa, deberían facilitar una convergencia de las tasas de crecimiento económico hacia su nivel potencial (en torno al 0,7% intertrimestral) a partir del segundo trimestre de 2007. En el terreno de los precios, conviene establecer una línea divisoria entre el comportamiento de la inflación a corto plazo y lo que pueda ocurrir a partir del último trimestre del año. Los registros más recientes han sido benignos (el IPC subyacente se sitúa en el 2,2% interanual en mayo y el deflactor subyacente del consumo personal ya se introduce en el rango de confort de la Fed) y esta tónica debería prolongarse hasta septiembre (por efecto base), pero a partir de entonces los índices podrían retomar la senda alcista teniendo en cuenta los numerosos frentes abiertos en el horizonte (energía, alimentos, utilización de capacidad, alquileres...). La fotografía más reciente de la economía estadounidense parece, por tanto, propicia para que la estabilidad en tipos de interés se prolongue en lo que resta de ejercicio. Escenario que no sería negativo para las bolsas a medio plazo.