Evan Bauman, gestor de Legg Mason ClearBridge US Aggressive Growth, analiza la situación macroeconómica del mercado estadounidense y la tendencia alcista por la que atraviesa.

Los mercados estadounidenses han registrado un periodo alcista durante los últimos cuatro años, desde la primavera de 2009, y en 2013 van por buen camino, han subido en torno a un 16% en términos interanuales. Tanto el S&P como el Nasdaq acumulan ganancias de alrededor del 15% y creo que aún hay margen para seguir subiendo a largo plazo, pero a corto plazo se observa una acentuación considerable del optimismo y de la autocomplacencia de muchos inversores.

Es normal que los mercados alcistas suban y superen las preocupaciones y frecuentemente el mejor momento para comprar acciones es cuando la gente está nerviosa. Actualmente, en Estados Unidos se está hablando mucho de la liquidez y del potencial del mercado para continuar con su senda alcista. Creo que algunas partes del mercado están ahora correctamente valoradas, mientras que otras están aún muy baratas y es ahí donde realmente está el crecimiento, independientemente de que la economía siga avanzando lentamente. Así que, en mi opinión, en el futuro podremos dividir el mercado entre lo que hay que comprar y lo que no hay que comprar. La selección de valores va a tener un peso mucho mayor. No me sorprendería ni me decepcionaría ver un mayor nivel de volatilidad, o algún tipo de fase de corrección o consolidación en el mercado antes de que se produzca una nueva subida.

Si se suprimieran estas políticas con carácter inmediato, sin duda, se produciría un hundimiento, pero creo que la persona al frente de la FED, Ben Bernanke, es muy consciente de ello, como estudioso del crash del veintinueve y la subsiguiente depresión. Ha dejado muy claro que cualquier estímulo, cualquier medida monetaria expansiva, se retirará progresivamente, a lo largo del tiempo, con el fin de que la economía lo digiera. Creo que Bernanke quiere ver señales reales de crecimiento económico antes de comenzar a retirar la política acomodaticia, por lo que, sí, si se suprimieran estas políticas de manera repentina podría producirse algún tipo de reacción brusca o inmediata, pero creo que lo que hemos visto esta mañana y lo que hemos visto desde ayer estos días son correcciones completamente normales y necesarias.

En un mercado permanentemente alcista no es inusual que se produzcan correcciones del 2%, el 3% o incluso el 5% en algún momento y creo que esto es más bien lo que está pasando; no estamos ante ningún tipo de colapso financiero ni una reversión brusca. Lo que creo es que este tipo de movimientos son beneficiosos para la salud del mercado a largo plazo.

Lo irónico este año ha sido ver al Dow Jones a la cabeza, al S&P pisándole los talones y al Nasdaq por detrás y creo que hay partes del mercado que realmente no están creciendo y que no están necesariamente en el Nasdaq. Se trata de compañías del segmento de consumo básico, suministros públicos y telecomunicaciones que han registrado fuertes subidas debido al dividendo que pagan sus acciones, que han tenido una evolución muy buena. Y, por otro lado, el Nasdaq, que alberga muchas de las empresas de crecimiento y que es el protagonista de gran parte de la innovación en EE. UU. gracias a sus empresas de tecnología, salud, etc. Muchas de estas empresas se han quedado rezagadas porque no pagan dividendos por lo que creo que a más largo plazo, aunque soy un stock picker, algunas de estas empresas de más rápido crecimiento deberían empezar a tomar la delantera a medida que nos adentramos en la segunda mitad del ejercicio.

Apple es un gran ejemplo, deberían impartirse clases sobre Apple, sólo acerca de las emociones y del comportamiento del mercado. Es una empresa que nunca hemos tenido en cartera, de hecho, creo que somos una de los pocos fondos de crecimiento de EE. UU. que no ha tenido Apple en cartera. Es una empresa que parecía gustar a todo el mundo cuando cotizaba en 700 dólares pero que nadie quiere a 400/ 430 dólares, nivel en el que cotiza actualmente. No tenemos muchas empresas tecnológicas relacionadas con el sector consumo, como Apple o fabricantes de auriculares o de teléfonos móviles; tenemos compañías de almacenamiento de datos que venden a Apple, pues consideramos que ofrecen la tecnología necesaria para generar el crecimiento del que tanto se ha beneficiado Apple; se trata de compañías como Sandisk y Seagate, y compañías de tecnología de redes como Broadcom, que tiene a Apple como principal cliente pero que también vende a otros importantes fabricantes de dispositivos; creo que uno de los problemas de Apple ha sido la competencia. Existe una gran competencia por ganar cuota en el mercado y en la mente de los consumidores y hemos comprobado que este mercado puede ser muy muy cíclico y que las empresas con una cuota de mercado muy elevada pueden perderla.

Estamos apostando por las grandes temáticas de crecimiento, como los datos, el almacenamiento digital y la conectividad que representan todos estos dispositivos, pero en lo que respecta a Apple, nos suelen gustar más los valores cuando a nadie le interesan, y las acciones de Apple han registrado una caída, por lo que nos resulta cada vez más atractiva.

En los últimos años, se ha hablado mucho de la «gran rotación», pero no hemos visto nada de esto. El dinero ha salido de los depósitos y ha venido del extranjero hacia Estados Unidos, en ocasiones considerado un refugio seguro. Se ha demostrado claramente que la teoría de que el dinero va a salir de la renta fija en EE. UU. es errónea teniendo en cuenta la procedencia de los capitales. Aunque la entrada de capitales en la renta variable ha empezado a ser ligeramente positiva este año, se ha visto limitada por los capitales destinados a los fondos de renta fija en términos netos, por lo que el dinero sigue fluyendo hacia la renta fija, los inversores siguen buscando rentabilidad.

Todavía estamos presenciando salidas de capitales de los fondos de crecimiento y de fondos más agresivos, por lo que pienso que aún hay aversión al riesgo entre los inversores; están buscando inversiones más seguras y que generen rentabilidad, razón por la que parte del capital ha pasado de la renta fija a las acciones que reparten elevados dividendos; se trata realmente de un efecto sustitución, pero no creo que, en general, vayamos a ver una huida masiva de la renta fija hacia la renta variable a corto plazo, aún debe pasar más tiempo. Sólo han pasado cuatro años desde la peor crisis crediticia de los Estados Unidos y, en mi opinión, llevará tiempo, mucho tiempo, convencer a los inversores para que apuesten por activos de más riesgo como la renta variable.