El final del año se acerca y todavía quedan muchas incógnitas por resolver, la primera de ellas, qué decisión tomará la Reserva Federal respecto a los tipos de interés en un entorno en el que los ciclos de la política monetaria parecen estar cada vez menos en favor de Estados Unidos. Se da por hecho que la Fed elevará pronto los tipos de interés, pero quién sabe qué ritmo de subidas seguirá en 2017.
 

Para las carteras expuestas al dólar, quizá ha llegado el momento de cubrir el riesgo en el que se ha incurrido a través de una potencial apreciación del euro. Protegerse a través de opciones tiene sentido en este momento, dada la volatilidad “barata” en el tipo de cambio, y además es menos arriesgado, teniendo en cuenta que la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses puede alimentar la aversión al riesgo.

Dado que la economía de Estados Unidos ya está cerca de su tasa de crecimiento potencial, incluso el más mínimo estímulo fiscal podría elevar la inflación. Además, las políticas contrarias a la inmigración reducirían la oferta de mano de obra y ejercería una presión al alza sobre los salarios. Las restricciones comerciales probablemente implicarán tarifas más elevadas a los bienes de producción importados, elevando también la base de costes para las compañías y trasladándose a los precios al consumo. Más allá de estos factores, debemos ser conscientes de cuál será el impacto para del mundo. Además de los efectos económicos más obvios, creemos que también habrá efectos políticos, incrementando el apoyo a los populismos en muchos países, como Italia y Alemania, y sumándose a la incertidumbre ya existente.

En cuanto a Europa, la última ronda de presentación de resultados parece relativamente alentadora, ya que ha sido la segunda mejor de las cinco últimas, con el sector de consumo discrecional (con una fuerte contribución del sector del automóvil), los materiales y los productos de primera necesidad liderando el mercado. Las cifras deberían ser comparadas con las del último año, y podrían ser casi un 5% mejores cuando se excluye el sector financiero. Aunque ha registrado sus mejores cifras en diez años, el modelo de negocio de la banca aún genera interrogantes.

Sin embargo, la debilidad estructural en el crecimiento europeo, junto con un fuerte endeudamiento y un desempleo masivo, han impedido a las compañías del viejo continente beneficiarse de las caídas del euro, el petróleo y las tasas de financiación. Es cierto que el petróleo ha subido desde sus mínimos pero parece haber alcanzado un nivel de equilibrio alentador para las nuevas inversiones. Es improbable que se mantenga por encima de 60 dólares el barril en una base sostenible, dado el incremento en la producción de gas pizarra.

Por supuesto, los precios del petróleo no deberían hundirse, China no debería perder el control de su aterrizaje suave y el resultado del referéndum del 4 de diciembre en Italia no debería desencadenar una nueva crisis en la zona euro. En este contexto, consideramos que cualquier corrección en el mercado (debido por ejemplo a eventos como el referéndum en Italia) será una buena oportunidad para incrementar el peso de la renta variable en las carteras y para rebajar la deuda soberana que, por cierto, está lejos de estar libre de riesgo. Mientras tanto, recomendamos mantener algo de efectivo para aprovechar las oportunidades de inversión.
 
Nicolas Chaput, Global CEO & Co-CIO de Oddo Meriten AM