Mañana el BCE vuelve a pronunciarse. Las expectativas de que el organismo europeo anuncie más medidas de política monetaria son escasas, pero no podemos descartar el factor sorpresa, ni en las decisiones, ni en el discurso de su presidente. Analizamos los ases bajo la manga que tiene Mario Draghi.

MEDIDAS ACTUALES EN MARCHA
  • Compras mensuales de bonos públicos y privados no financieros con grado de inversión por 80.000 millones de euros mensuales hsta marzo de 2017  
  • Facilidad marginal de depósito en el -0,40%
  • Tipos de interés en el 0%
  • Límite de compra del 33% de cada emisión de deuda no protegida por cláusulas de acción colectiva
  • Operaciones de financiación a largo plazo TLTRO II con vencimiento a cuatro años a contar desde junio  de 2016
 

EFECTOS DE POSIBLES NUEVAS MEDIDAS
  • Aumentar la cifra de compras de deuda mensuales: esto podría complicar aún más que el BCE encuentre deuda elegible suficiente. De hecho, ya se comenta que está realizando triquiñuelas internas con los bancos centrales de algunos países, como Irlanda, Portugal o Alemania, cuya deuda está adentrándose más en terreno negativo. Los organismos bancarios nacionales podrían estar vendiendo bonos de sus carteras para recomprarlos bajo las reglas del BCE o siendo directamente adquiridos por la institución presidida por Mario Draghi. 
 
  • Extender la fecha límite de las compras de deuda al menos seis meses: al igual que la medida anterior, esto complica que el BCE encuentre suficiente deuda que pueda adquirir, pues si ampliara en unos seis meses más las compras, aunque mantuviera el ritmo de adquisiciones actual, estaríamos hablando de que el organismo podría aumentar su balance en 480.000 millones de euros más. Por otro lado, estaría dando soporte a las empresas para que se lancen al mercado de deuda, ya que un posible comprador estaría asegurado por más tiempo.
 
  • Bajar facilidad marginal de depósito por debajo del -0,40%: el límite actual hace que la deuda de los países con tasas de rentabilidad más negativas se quede fuera de juego, en cambio, si redujera la facilidad de depósitos, podría adquirir deuda con rentabilidades inferiores al -0,40%, especialmente papel germano, pues actualmente los bonos soberanos de Alemania con vencimientos más allá de 7 años no puede ser adquiridos por el BCE por su rentabilidad negativa inferior al -0,4%.
 
  • Bajar los tipos de interés de refinanciación principal (MRO) en 10 pb, a -0,1%: con unos tipos de interés negativos se buscaría incentivar que los bancos a acudan a las barras de liquidez o TLTRO a cuatro años. No obstante, “el BCE parece ser consciente de que las tasas negativas duraderas no son una buena medida para el sector bancario”, aprecia Julien-Pierre Nouen, jefe economista-estratega de Lazard Frères Gestion. De hecho, si se confirmara una subida de tipos en EEUU, el mercado podría empezar a descontar que en un plazo no muy lejano los tipos positivos podrían verse también en Europa y “cualquier subida de tipos hasta niveles no superiores al 2% sería muy bien recibida por las cuentas de resultados del sector bancario, y debería permitir la recuperación de la cotización de sus acciones hasta niveles que le aproximaran, como mínimo, a su valor en libros”, consideran desde Abante.
 
  • Ajustar el límite de compra de cada emisión al 50% por cláusulas de acción colectiva: esto ampliaría el abanico de bonos elegibles, que tanta falta le hace al BCE ante la escasez de papel. Según datos de Bloomberg, actualmente los bonos alemanes con vencimiento entre 2018 y 2020 tienen un valor nominal de 500.000 millones de euros, a los cuales el BCE sólo puede acceder a 165.000 millones de acuerdo con el límite del 33% de la emisión.
 

¿MOVERÁ FICHA EL BCE ESTE JUEVES?
Todas las medidas tomadas por el BCE van orientadas a que la inflación se mantenga en un nivel inferior, aunque próximo, al 2% a medio plazo, algo que, de momento, está lejos de conseguirse con un IPC en el 0,2%. Sin embargo, las medidas que puso a rodar en marzo tienen que digerirse, por lo que José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la AEB, no ve muy probable que el organismo mueva ficha este mes y considera que realmente ahora es una buena oportunidad para revisar las medidas que se pusieron encima de la mesa en marzo. El contexto internacional es estable, los datos económicos en la Zona Euro, aun siendo débiles, siguen mostrando crecimiento más o menos sostenido, la inflación sigue siendo baja pero hay estabilidad en las expectativas de inflación, China ha mejorado, hay perspectiva de que EEUU pueda subir tipos antes de final de año…con lo que es un momento para valorar todo esto y dejar la puerta abierta a tomar nuevas medidas expansivas”.
 
PROYECCIONES MACROECONÓMICAS DEL BCE



Además, esta reunión del BCE se produce dos semanas por delante del próximo encuentro de la Fed. En este sentido, el experto de Lazard Frères Gestion indica que “una subida de tipos por parte de la Reserva Federal sería una buena noticia para el BCE, ya que podría provocar una apreciación del dólar. La política monetaria es un juego relativo, por lo que si la Fed comienza a subir el precio del dinero, hará que la política del BCE sea, en comparación, mucho más acomodaticia. Sin embargo, hasta ahora la reticencia de la Fed a subir los tipos y permitir que el dólar siga subiendo ha sido una de las principales razones por las que el BCE inició la compra de activos.
 
Si bien la puesta en marcha de nuevas medidas por parte del BCE próximamente no parece muy probable, recordemos que Draghi es un mago de las palabras y, por tanto, la importancia pasará a recaer en su discurso. En este sentido, Marisa Cabrita, analista de Orey Financial, opina que “el mensaje de Mario Draghi puede centrarse de nuevo en el Brexit, es decir, los obstáculos que pueden derivarse del abandono del Reino Unido de la Unión Europea y del crecimiento económico deseado en Europa”.