La crisis que asola a todas las economías mundiales, que ha puesto en jaque a las bolsas y que no ha respetado ni el análisis ni el fundamental, ha puesto en entredicho otra máxima: la que enarbolaba al sector farmacéutico como refugio. Las hordas vendedoras también han castigado al sector y han pasado por alto su menor riesgo de beneficios en un 2008 en el que las cepas de bacterias y virus más virulentas han atacado a la base del organismo: a la liquidez del sistema bancario. Ventas que hacen que Basf, por ejemplo, acumule sobre el papel retrocesos anuales del entorno del 52 por ciento o que Bayer del 38 por ciento. Y todo cuando aún pesa sobre ellas el fantasma al que se enfrentan desde hace tiempo: el fin de las patentes. Aún con ello, los analistas apelan a aquello de “el que tuvo, retuvo...” para señalar que el sector farma todavía puede servir de bálsamo cuando la “plaga de la gripe” –pese a que mute en rebotes puntuales- hace estragos en los mercados.
Pese a que no están a salvo del “bajón” de defensas y de precios que han sufrido, sin excepción, todos los sectores en bolsa, las farmacéuticas tratan de hacer honor a su condición de defensivas –junto a las compañías de consumo no cíclico y parcialmente las telecos- y de recetarse como antídoto a la crisis. En ello, en su condición para “sanar” un poco nuestras exiguas carteras confía Sara Pérez Frutos, directora general de Dracon Partners, al señalar que “el sector ha tenido tres años muy malos, es tradicionalmente defensivo y es ahora cuando está viviendo una concentración de compañías después de la irrupción de los genéricos”. Pérez Frutos destaca que “pese a que tengamos ácido acetilsalicílico hemos comprobado que Bayer sigue vendiendo aspirinas” y la “superación” de ese riesgo juega a favor de estas compañías. Empresas que, por otro lado, están baratas y más con el gripazo que han sufrido los mercados en las dos últimas semanas. Baratas, eso sí, “sólo desde el punto de vista histórico”, matiza David Pomfret, jefe de tesorería de EBN Banco. (llegaron a cotizar a 11.8 veces PER en 1990). Y es que si tomamos como referencia los últimos doce meses, este experto señala que sí que han hecho valer su condición de defensivas y han bajado menos que otros sectores. Un hecho que le hace pensar que “desde el punto de vista estratégico ya han tenido su mejor momento”, por lo que sólo invertiría en el sector en caso de que se prolongue una recesión en Europa y “siempre lo haría frente a índice”. Es decir: “comprando un valor del sector farma y simultáneamente vendiendo futuros del Eurostoxx”.

¿Riesgos?

“No le veo grandes peligros al sector en este momento”. Es la respuesta de Miguel Bernal, director de Alfagesfín, cuando se le pregunta por los riesgos del sector a medio plazo. Destaca que hasta ahora ha funcionado bastante bien como refugio y que lo seguirá haciendo aunque pone el énfasis en un aspecto: “igual que se ha comportado mejor durante esta crisis, si tenemos un rebote las farmacéuticas recogerán menos flujos positivos que los demás sectores”. José Ramón Sánchez Galán, analista financiero recuerda que es un sector “con gran control normativo” (a través de la FDA y de Medicare en EE.UU. y de la EMEA en Europa) y que, en muchas de sus componentes “suelen depender del éxito y comercialización de un producto estrella”. Junto a ello, la “guerra de precios” está a la orden del día y también el hecho del alargamiento de los procesos de aprobación de los medicamentos. Con esto muy claro, Marian Fernández, gestora de renta variable de Inversis Banco, va más allá y recuerda que en el sector “siempre está el susto de si hay un problema de patentes”. Un aspecto que pesa como una espada de Damocles sobre estas compañías y que tuvo un ejemplo muy claro en Eli Lilly cuando tuvo que afrontar la pérdida de su fármaco estrella: el antidepresivo Prozac. La receta de los responsables de la compañía, en este caso, fue redoblar el compromiso en I+D para afrontar el cambio de escenario y recortar costes directos. Otras afrontaron el problema del fin de las patentes a través de fusiones, en un baile de movimientos corporativos que aún no ha terminado.

Reordenación del sector

La competencia de los medicamentos genéricos y la contención de gastos en el sector ha llevado a un acelerado proceso de recortes de plantilla, fusiones y adquisiciones. En este ámbito, lo último es la oferta que la alemana Basf ha lanzado sobre el 100 por 100 de CIBA por 3.800 millones de euros, con la que pretende reforzar su catálogo y ampliar su posición de líder en el segmento de productos químicos especializados. Espera, además, que la operación tenga un impacto positivo en los beneficios por acción de Basf a partir del segundo año. Pero en este tablero de reordenación, quizás la más activa haya sido Novartis, ya que fue precisamente su creación –fruto de la unión de Ciba Geigy y Sandoz- en 1996 la que abrió la veda para la concentración del sector. Por aquel entonces, la cuota de mercado de los diez laboratorios más grandes del mundo apenas rozaba el 25 por ciento; actualmente llega al 51 por ciento y no se descarta que pueda aumentar. De momento, la propia Novartis prosigue su historial de adquisiciones para impulsar su negocio de genéricos y vacunas y para impulsar la presencia de sus marcas en oftalmología, una división en constante auge. Y es precisamente aquí donde encaja la compra el mes pasado del 77 por ciento de Alcon: una oftalmológica estadounidense hasta ahora en manos de Nestlé. Pero tampoco faltan rumores de operaciones a gran escala: comentarios recurrentes y que hablan de una posible OPA de Novartis sobre Bayer o que sitúan a ésta última en el punto de mira del líder mundial, de Pfizer. Un añadido más, el de la prima corporativa, que hace que Bayer se coloque a la cabeza de las preferencias de muchos analistas dentro del sector.

Preferencias

Desde ODDO sobreponderan ahora mismo el sector farmacéutico y “al tener Bayer un mayor peso de farma, la alemana es una de nuestras opciones”, señala Pablo García, responsable de renta variable de esta firma en España. Destaca, además, que los rumores corporativos que acechan al valor “siempre son un revulsivo”. Un título que también es el que más les gusta en Europa a Luis Rose, de Inverseguros, y a Miguel Bernal, de Alfagesfín. Al primero porque “su riesgo de patentes es menor que en otras como Sanofi-Aventis” y porque “se ha alejado bastante del negocio puramente químico con la compra de Schering ahora tiene un perfil de negocio más atractivo”. Y al segundo porque “tiene una cartera de componentes nuevos bastante potente que van a salir al mercado en los próximos años y que pueden hacer que suba el margen bruto de la compañía a medio plazo”.

Desde Inversis Banco, Marian Fernández se decanta por Roche “por la cartera que tiene y por su exposición al tema de anticancerígenos”, pese a reconocer que, desde el punto de vista de valoración, “nunca ha estado barata”. Cree que la suiza y la biotecnológica española Zeltia, serían ahora apuestas acertadas y, en su mirada hacia la biotecnología coincide con la directora general de Dracon Partners, Sara Pérez Frutos. Esta experta miraría a compañías de este sector en EE.UU. pero recomienda invertir en ellas a través de fondos de inversión ligados a este segmento.

Dentro del sector David Pomfret, de EBN Banco, se decanta por Sanofi-Aventis porque cotiza a un PER 2009 de 7.9 frente a las más de 12 veces del sector en Europa. Un hecho que, a su juicio, “se justifica por la falta de confianza en el pipeline –productos actualmente en desarrollo- a corto plazo y por una cierta inseguridad sobre el Plavix genérico en el Viejo Continente y el Lovenox genérico en EE.UU.” (dos anticoagulantes). Por cierto que la francesa acaba de alcanzar un acuerdo para hacerse con el 100 por cien del capital del grupo checo de fármacos genéricos Zentiva por unos 1.800 millones de euros. Pero, al margen de la mencionada Zeltia tampoco faltan otras opciones españolas. Así por ejemplo, Miguel Ángel Bernal es positivo con Grifols a pesar de la buena evolución que ha tenido desde su salida al parqué: se colocó a 4.4 euros en mayo de 2006 y este viernes ha cerrado a 15,82 euros. A su juicio, la compañía “nos está demostrando que cumple con sus previsiones de beneficios” y cree que “puede ir a más”.