Explican los expertos de Goldman Sachs que la carrera espacial se ha reiniciado y que ellos ven varias oportunidades de inversión en esta nueva etapa de la lucha para conseguir ser el primero en la batalla para conquistar las estrellas.
 
El vertiginoso avance de la tecnología nos acerca cada día más a la consecución de uno de los sueños de la humanidad; saber qué hay más allá de nuestro propio planeta. Si el siglo pasado nos permitió poner un pie en la luna y saber cómo pudo crearse nuestro universo, lo cierto es que cuanto más sabemos más conscientes somos de lo que aún nos queda por descubrir. Pero lo que ya sabemos es que los retos de nuestro futuro pasan por dar un paso más, sobre todo ante el avance de los conflictos geopolíticos, por ejemplo.

Lo cierto es que las cosas para el hombre son mucho más fáciles de lo que lo eran en los 60 cuando Neil Amstrong se posó en la luna. La tecnología es ahora mucho más desarrollada y más barata. Tanto que en su informe, los analistas de Goldman Sachs explican que los lanzamientos espaciales son ahora 11 veces más baratos que hace cinco años y que un satélite cuesta 100 veces menos que en esa fecha. “Nuestra capacidad para alcanzar el espacio ha evolucionado más en los últimos cinco años que en todo el periodo anterior de exploración espacial”, dicen en su informe.

Explican que “la nueva accesibilidad puede cambiar radicalmente nuestras actividades en el espacio. Los lanzamientos de bajo coste permite el despegue de la industria de los satélites de bajo coste con una menor esperanza de vida y esto rebaja las barreras de entrada a nuevos competidores y a nuevas actividades: comercial, militar o científicas”. Apuntan en la entidad que “los fabricantes de satélites y las compañías que realizan lanzamientos deben responder rápidamente a estos cambios y reinventarse para capitalizar lo que puede ser un mercado de gran crecimiento”.

Ingresos satélites

Explican que con unos costes un 10% inferiores a lo que eran las inversiones en la industria aeroespacial va a ser accesible a empresas de fuera del sector. Es más, la tecnología ya ha demostrado que es posible volver a enviar al espacio cohetes, tal y como ha demostrado Blue Origin hace unos días con lo que en Goldman Sachs consideran que en los próximos 5 años los costes podrían desplomarse otras 10 veces.

En los últimos años hemos visto, además, como la NASA está externalizando alguna de sus labores. Así, empresas como OA o Spacex –propiedad de Elon Musk- se han hecho con contratos para transportar carga y astronautas a la Estación Internacional. Es más, el próximo 30 de enero se otorgará otro contrato para realizar ese tipo de servicios en un espacio de seis años por un importe que rondará los 5.000 millones de dólares y del que ya se ha caído Boeing.

Es más, aunque Estados Unidos suspendió el envío de astronautas al espacio en 2011 tras una misión fallida, lo cierto es que está previsto que la exploración se retome en 2025 con el viaje a ciertos asteroides y que se pueda lanzar una misión a Marte en los próximos 15 o 20 años.

Los costes por lanzamiento serían de unos 500 millones de dólares y el programa de desarrollo podría estar valorado en unos 18.000 millones. Los analistas de Goldman Sachs consideran que hay compañías como Lockheed Marting, Orbital y Boeing que podrían hacer negocio con estos planes.

Otra línea de negocio para estas compañías de aeronáutica y defensa sería la protección de los activos aeroespaciales de países como estados Unidos. Sólo esta línea de negocio podría generar ingresos de 5.500 millones de euros en cinco años. Hay que tener en cuenta que solo en Estados Unidos todas las actividades relacionadas con el espacio generan unos gastos de 25.000 millones de dólares.

Caída de costes


¿En qué empresas aconseja invertir Goldman Sachs?

1- Northrop Grumman Corporation: Los analistas de la firma consideran que la compañía va a tener mucha exposición a los nuevos programas clasificados del gobierno de EEUU en temas de protección y defensa de activos espaciales. Además, podría sacar algo de tajada del reemplazo del nuevo telescopio Hubble que está valorado en 8.000 millones de dólares.

En la entidad le dan una recomendación de compra y un precio objetivo de 222 dólares por acción en los próximos doce meses.

2- Lockheed Martin: En la actualidad la empresa ya tiene presencia en los cuatro programas no clasificados del gobierno que le generan unos ingresos anuales de unos 3.700 millones de dólares. Con todo, considera que es una de las compañías que ya sufre presiones en los precios por competidores como Spacex. Precisamente son estas presiones las que han provocado que su próximo vehículo espacial Vulcan ya tenga unos costes de lanzamiento similares a los de sus competidores.

En la firma apuestan por comprar sus títulos con un precio objetivo de 243 dólares en los próximos doce meses.

3- Orbital ATK: es uno de los principales jugadores en el negocio del lanzamiento de satélites. Esperan en la entidad que se quede con la mitad del contrato del CRS2 de 2016 que está valorado en 5.000 millones de dólares.
Los analistas apuestan por comprar sus acciones con un precio objetivo a doce meses de 104 dólares.

4- Harris Corp: Destacan en Goldman Sachs que la compañía tiene mucha exposición al mercado de servicios espaciales a través de Exelis y Harris CapRock. Opera la mayor red de comunicaciones en lugares de conflictos militares y áreas remotas. 

Los expertos apuestan por comprar sus acciones con un precio objetivo a doce meses de 112 dólares.

5- Boeing: La compañía también está sufriendo los efectos negativos de la presión de los precios de nuevos competidores como SpaceX, aunque es algo que la empresa podría estar intentando revertir. En cualquier caso, Boeing tiene presencia en la mayor parte de los programas militares y de defensa del gobierno.

Con todo, ahora los analistas de Goldman Sachs apuestan por vender sus títulos con un precio objetivo a doce meses de 110 dólares.

Comparables


Por otro lado, los dos grandes nuevos jugadores, Spacex y Blue Origin son compañías privadas, que no cotizan en bolsa.

La primera, Spacex, es idea de Elon Musk, uno de sus fundadores y ya compite en la escena de los lanzamientos de cohetes de la NASA y satélites militares.

Por otro lado, Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos –el fundador de Amazon-, se está centrando en el turismo espacial.

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