La economía española está, literalmente al borde de la recesión. En el tercer trimestre del año, el PIB cedió dos décimas y se prevé que finalice el año con un receso del 0,9%. El comportamiento de la renta variable no es más positivo. Una caída del 41,31% en lo que va de año deja al selectivo español en los 8.910,60 puntos. La recomendación de los expertos es clara: por el momento, mejor estar en liquidez. Sobre todo teniendo en cuenta que “hablar de las sesiones intradía es cada vez más complicado según la altísima volatilidad de los índices y la poca liquidez de los mercados”, advierte Diego Herrero, director de inversiones de Gestifonsa. Precisamente para contrarrestar el maltrago de la crisis, son muchas las compañías que han lanzado el anzuelo del dividendo hacia aquellos pescadores necesitados de una rentabilidad segura. Susana Felpeto, gestora de renta variable de Atlas Capital admite que “las empresas en época de tendencia bajista buscan métodos que eviten una huída masiva de capital inversor”. 

Pero ¿qué ocurre cuando las compañías no pueden garantizar ni siquiera su beneficio? Aunque con la crisis son muchas las que han aguantado el tirón- las empresas del Ibex 35 ganaron hasta octubre 41.000 millones de euros, un 9.8% más- es una tercera parte del beneficio con el que concluyeron el mes de octubre de hace un año. Y las previsiones apuntan a un escenario mucho más correctivo. El director de análisis de Inverseguros, Alberto Roldán asegura hay algunas compañías que han “dado pistas sobre cómo puede estar su ratio de pay out el próximo año, el resto ….”. José Lizán, analista de Nordkapp advierte de que “para que haya dividendos tiene que haber beneficios, y con la situación actual – en la que se están poniendo en entredicho por el ciclo económico- los dividendos quedan en el aire”. Y no nos engañemos “al final la rentabilidad por dividendo no es más que el reflejo de las caídas de los mercados”, según Roldán. Es por ello que “sólo aquellas compañías que sean grandes generadoras de flujos de caja, ingresos recurrentes, sin necesidad de inversión en los próximos años y que no puedan financiarse, seguirán con fuertes dividendos”, admite Lizán.

Si hay que elegir….a por las grandes

Las grandes compañías españolas han descontado un panorama muy negativo y cotizan a niveles que ofrecen rentabilidades por dividendo récord. Para Lizán estas compañías “seguirán manteniendo la generación de flujos de caja, los ingresos y una política de dividendos atractiva”. Telefónica ha anunciado que su próximo dividendo será de 0,5 euros (1 euro en total) destacando el compromiso de elevarlo año a año. Algunos expertos admiten que tras el castigo que está sufriendo la operadora- caída de más del % en lo que va de año, sería un descalabro disminuir la retribución al accionista. Los dos grandes bancos han incrementado su dividendo cerca del 10% - hasta los 0.153 euros el Santander y 0.167 euros el BBVA- y se muestran más fuertes que las telecos europeas por las provisiones efectuadas para protegerse de la crisis. Sin embargo, estas provisiones, impagos y resultados negativos han llevado a la banca mundial a anotarse pérdidas- desde julio de 2007- de 560.700 millones. Una cifra que podría alcanzar los 1,4 billones de euros si se cumplen los augurios del FMI. Es por ello que los expertos esgrimen estar en el sector financiero, al menos en el corto plazo.

El sector audiovisual se ha caracterizado en los últimos años por abonar un generoso dividendo a sus inversores. Telecinco ofrece una rentabilidad por dividendo del 21,5% pero está en un sector “que reduce de manera agresiva los costes cuando el ciclo viene mal y caen los ingresos”. Con el descenso de la publicidad y la fuerte competencia por la entrada del TDT, los expertos dan por descontado que no podrán repartir el 100% de su beneficio en forma de dividendo, como han hecho hasta ahora. Lizán admite que “la caída que hemos visto en el mercado publicitario hace difícilmente sostenible su retribución pues, aunque no creemos que el ciclo vaya a cambiar a corto plazo, todavía quedan trimestres de caídas por ingresos publicitarios que dañarán los dividendos”.

Los mejores dividendos

Aunque la retribución al accionista no estará confirmada hasta que la propia compañía lo confirme, la experta de Atlas Capital admite que las concesionarias “suelen tener una rentabilidad por dividendo bastante alta”. No hay más que ver que compañías como Abertis, premiarán a sus accionistas con un dividendo bruto de 0.328 euros por acción. Felpeto justifica este comportamiento por el propio funcionamiento del negocio: “éstas compañías tienen un gasto financiero muy fuerte en los primeros años de las concesiones y cuándo éstas maduran, la generación de caja supera a los gastos”. Es precisamente este efectivo el que reparten vía dividendo. Acciona se proclama líder del sector con una retribución de más de 3.6 euros por acción en los próximos 12 meses. Por ende, las eléctricas “ponen más en entredicho su retribución dado el fuerte apalancamiento al que se han sometido en los últimos años”. Iberdrola pagará 0,304 euros brutos por título, Fenosa abonará 0,449 euros mientras que el pago de Red Eléctrica podría colocarse en los 1,731 euros por acción.



RENTABILIDAD POR DIVIDENDO MÁS ATRACTIVA


¿Compensa entrar sólo por la rentabilidad? Solo a los más conservadores

El pago de dividendo no debe constituir “por sí sólo” un criterio de inversión. En un entorno en que las referencias macroeconómicas se están poniendo en entredicho y con la alta volatilidad existente en los mercados, “la financiación seguirá siendo muy complicada y las compañías tendrán que adoptar más reservas, reinventar su propio negocio para afrontar las dificultades del negocio internacional”, concluye Lizán.

Alberto Roldán es conciso: “cuando tenemos un mercado con las valoraciones tan históricamente bajas, en que los diferenciales entre lo que vale una compañía y lo que se está pagando por ella alcanzan el 200%, conformarnos con una rentabilidad por dividendo es una estrategia muy conservadora”. De hecho “hay muchas cuentas corrientes que baten esa rentabilidad, lo que dice muy poco a la hora de invertir por este criterio”. La gestora de renta variable de Atlas Capital reitera que “sólo por la rentabilidad por dividendo, no entraría en el mercado” y confiesa que éste tipo de inversión serviría para una cartera “de medio-largo plazo y compuesta por compañías de gran capitalización”. Una opción que además cuenta con apoyo fiscal ya que la última reforma fiscal unificó el tipo fijo de tributación al 18% y levantó la carga impositiva sobre los primeros 1.500 euros que se cobraran en dividendos.