Nadie esperaba una caída del petróleo como la que se ha producido este año. En concreto, el precio ha caído casi un 50% en sólo unos meses y podría seguir haciéndolo, según esperan la mayor parte de los expertos.
De hecho, el precio del Brent ha llegado a caer por debajo de los 60 dólares por barril por primera vez en cinco años. Precisamente, desde 2009, cuando la crisis mundial llevó el precio de esta materia prima a desplomarse desde los 140 dólares a menos de 50 dólares. De hecho, uno de los 10 cisnes negros de Saxo Bank el año pasado, una de esas predicciones más descabelladas, decía que el barril se desplomaría hasta los 80 dólares. Se quedaron muy cortos en el banco danés. 

Precio del petróleo


En aquel momento la caída de los precios estaba relacionada básicamente con una recesión prácticamente global que incidió en una reducción del consumo y de la demanda. El desplome de este año tiene una parte asociada a la demanda internacional y otra, la mayor, muy ligada al lado de la oferta.

La cuestión del petróleo se ha convertido en un tablero de ajedrez en el que, por un lado juegan los antiguos dominadores de este imperio, la OPEP y, por otro, Estados Unidos. Por cierto, que Norteamérica compite en otro torneo, además, contra otro de los productores del mundo, Rusia.

Si hasta hace unos años era la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la que dirigía los designios del petróleo a golpe de cuotas de producción, ahora la situación ha cambiado exponencialmente. La revolución del fracking, el petróleo no convencional, ha puesto todo el sector patas arriba.

Se trata de la llamada “Shale revolution”, o revolución del petróleo de esquisto, el que se extrae de las entrañas de la tierra a través de un nueva tecnología. Y en esto Estados Unidos es un líder mundial ya que sus petroleras pueden sacar en estos momentos más petróleo de las piedras del que sacaban en los años 70, sus máximos con algo más de 9 millones de barriles al día. Tanto que la propia Agencia Internacional de la Energía espera que el país se convierta el año que viene en el mayor productor de petróleo del mundo. En cualquier caso, sus expertos creen que las reservas de esquisto son limitadas y que el país perdería la hegemonía petrolera en 2020, con lo que Arabia Saudita y Rusia volverían a recuperar el liderazgo.

Precios y costes de petróleo


Y eso es, precisamente, de lo que se trata, del liderazgo de la producción. A eso juegan en estos momentos tanto la OPEP como Estados Unidos. En el último movimiento del tablero de ajedrez, Arabia Saudí ha forzado a los otros productores a mantener las cuotas de producción, permitiendo así que la sobreoferta que ha generado Estados Unidos no les haga perder ni un ápice de cuota de mercado.

La situación ahora es saber cuál será el conductor suicida que se retirará antes de la carretera; si la OPEP para mantener sus ingresos, o Estados Unidos. No hay que olvidar que las empresas de fracking tienen unos costes de producción mucho más altos que los de las petroleras convencionales y que un petróleo a menos de 60 dólares el barril hace que su negocio no sea rentable.

Y mientras tanto, Rusia, que tiene en el petróleo una de sus fuentes de ingresos principales, ve cómo su economía podría entrar en recesión y su rublo no hace más que desplomarse este año.

Así, el precio del petróleo ha caído un 45% este año y ahora mismo ronda los 60 dólares. Los miembros de la OPEP han dicho que no llamarán una reunión de urgencia para recortar la cuota de producción hasta que no alcance los 40 dólares.

Y quizá ese nivel no llegue mucho, si se tiene en cuenta la previsión del consenso que ha hecho Bloomberg entre varios analistas, el precio del Brent podría caer hasta 50 dólares.


Para Francisco Blanch, de Merrill Lynch “al petróleo le queda por delante un proceso muy doloroso hasta que pueda regularse. En su opinión, el precio del barril caerá fuerte en las próximas semanas”. El analista considera que la estabilización de los precios no será rápida ya que el recorte de producción en Estados Unidos no será inmediato.

“Los costes de producción para los productores de petróleo no convencional todavía están por debajo del precio spot y que las inversiones ya realizadas en el sector permitirán que estas compañías sigan extrayendo combustible durante los próximos 6 o 12 meses, lo que configura un escenario muy bajista para el petróleo en los próximos meses”, afirma Blanch.

El experto apunta que en los próximos meses podríamos ver el precio del petróleo en torno a los 50 dólares el barril.

En Morgan Stanley creen que en el peor de los casos, si las cosas van muy mal, el petróleo puede caer hasta los 43 dólares por barril el año que viene. Su escenario base es de 70 dólares por barril.

Por su parte, en Barclays creían a principios de mes que los precios del petróleo caerán hasta la zona de 50-60 dólares hasta finales de diciembre, aunque podrían recuperarse a mitad del año que viene para pasar a cotizar por encima de los 80 dólares el barril a finales del próximo ejercicio.


Los hay más pesimistas como John Kilduff, de Again Capital, que consideran que el próximo año el precio podría caer, incluso, al nivel de los 35 dólares.

Si este escenario se confirma, los más perjudicados serán los países exportadores. Principalmente estados como Rusia y Venezuela. Los analistas señalan que también habrán beneficiados entre los emergentes. En este caso señalan a los importadores como India o China, por ejemplo.

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