Wall Street ha caminado a trompicones. La normalización monetaria tiene la culpa. El mercado ha agonizado ante el cúmulo de especulaciones que aparecían diariamente, después de que durante más de siete años la dinámica predominante fuera la de las subidas en los principales índices cotizados. Con la retirada de los estímulos a la economía estadounidense y la certeza de la subida de tipos de interés la duda es si ahora cabe la posibilidad de más revalorizaciones. Es la pregunta del millón. 
No hay mal que por bien no venga. La hibernación de los inversores al otro lado del Atlántico ante los temores subyacentes provocados por el cambio de política monetaria de la Reserva Federal y por un largo recorrido alcista durante más de siete años ha provocado las dudas. Más si cabe con el terremoto asiático planeando sobre el ambiente, que ha generado algo de inestabilidad e incertidumbre añadida.

El S&P 500, índice de referencia de Estados Unidos, pasó de los más de 2.100 puntos hasta corregir por debajo de los 1.900 puntos. Un descenso que hizo vacilar a los agentes del mercado en cuanto a las previsiones para el resto del año. Es decir, si el último trimestre podrían visualizarse revalorizaciones o si, por el contrario, seguiríamos viendo la lateralidad como el pan de cada día en la plaza estadounidense.

La volatilidad se extendió como una sombra maligna con una dimensión puramente internacional. El miedo siempre es el peor acompañante de los agentes del mercado, pero algo con lo que hay que jugar. Por eso, hay que observar si el telón de fondo es positivo pese a todos los catalizadores negativos que están sobre la mesa, o si es mejor estar al margen y, por consiguiente, no se puede sacar provecho a ninguna posible subida.

Precio objetivo Morgan Stanley SP500


¿Qué opinan los analistas sobre Wall Street?

He ahí la cuestión del asunto. Los expertos nunca han desenfocado, hasta el momento, a la renta variable estadounidense. Si bien cada vez se percibe mayor cautela, de sus recomendaciones no sale la necesidad de bajarse del barco, cerrar todas las posiciones abiertas, o no sobreponderar ningún valor. El pánico no existe y así será mientras las perspectivas económicas sigan con el aspecto saludable con el que lucen hoy en día.

En consonancia con esta situación y con la incredulidad que yace sobre los parqués en el presente, ¿cuál podría ser el devenir del selectivo que siguen los analistas en el país norteamericano de aquí a final de año? ¿Qué último trimestre le espera? ¿Sería, en estos momentos, un buen momento para abrir posiciones?

Todo parece indicar a la respuesta afirmativa si tenemos en cuenta la opinión media de las principales firmas de análisis y sus estrategas más destacados. Sin ir más lejos, Matthew Sunderland, director de productos de Fidelity, recuerda que durante los 65 años transcurridos desde 1950, según el Stock Trader’s Almanac, el índice Dow Jones generó una rentabilidad media del 0,3% entre mayo y octubre, en comparación con el 7,5% entre noviembre y abril.
Apunta que septiembre ha sido un mes muy peligroso para las bolsas. Explica que “algunos cracks famosos ocurrieron en septiembre, incluido el primero que se ganó el apodo de "negro", el Viernes Negro de 1969 o el Miércoles Negro, que marcó el asalto de George Soros a la libra esterlina –apunta el experto de Fidelity-. Tanto que en los meses de septiembre de 2001 y de 2008 tuvieron lugar enormes caídas diarias de las bolsas, en el primer caso debido a los atentados sobre el World Trade Center de Nueva York y en el segundo caso debido a la crisis de las hipotecas basura”.

Por el contrario, el gestor afirma que “octubre no sale mucho mejor parado en lo que se refiere a cracks El primero fue el "Pánico de 1907", una crisis de crédito clásica provocada por la industria de las sociedades fiduciarias - ….- Además, en octubre de 1929 tuvo lugar una sangría sin precedentes con hasta tres "días negros" -. Por último, en octubre de 1987 tuvo lugar el Lunes Negro, el primer crack del que fui testigo personal como participante del mercado, cuando las órdenes automáticas de stop-loss agravaron la caída de los mercados y provocaron el primer crack realmente mundial por las reacciones mutuas de los mercados de todo el mundo a las caídas”, alerta el gestor.

Pero, pese a todo, Sutherland reconoce que después de la tormenta viene la calma y que históricamente en octubre se han “anunciado más finales que inicios de mercados bajistas”, por lo que podría ser un importante momento para tomar posiciones.

¿Hay entonces potencial de subida?

Sobre niveles actuales el consenso de mercado establece que hay un margen de revalorización de más de un 10%. Es el caso de Citigroup, que sitúa el precio objetivo del S&P 500 a cierre del último trimestre del año en los 2.200 puntos. Además, espera que el beneficio por acción de las compañías estadounidenses crezca un 3,3%. Su indicador de sentimiento descendió recientemente al “territorio del pánico” lo cual indica que la renta variable “subirá en los próximos 12 meses”.

Dividendos frente a bonos


La misma sensación alcista es la que percibe Morgan Stanley. Aunque redujo el objetivo para el selectivo norteamericano desde los 2.275 hasta los 2.200 puntos, todavía cree que habrá subidas en Wall Street. De hecho, estima una corrección de PER general hasta las 16,6 veces desde las 17,2 anteriores.

Así, desde su objetivo más alcista se encuentra en los 2.452 puntos para el S&P 500. "La combinación de menor crecimiento, el potencial de una mayor inflación y una Fed replegándose amortigua el potencial del caso alcista, a nuestro modo de ver", señala Adam Parker, estratega de Morgan Stanley.

Por su parte, Bank of America Merrill Lynch también apuesta por subidas en los próximos tres meses, pero menos de las que en un principio habían pronosticado. "Nuestro nuevo caso alcista está en los 2.425 puntos, lo cual está por debajo de los 2.600 puntos que preveíamos antes”. "Nuestro escenario bajista está en los 1.500 puntos, frente a los 1.700 puntos anteriores”, añade.

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