“El cáncer de piel se produce por el crecimiento anormal y descontrolado de las células cutáneas, que se han alterado debido a la acción de la radiación ultravioleta (UV), siendo ésta procedente de la luz solar o de fuentes artficiales de radiación ultravioleta; por eso se suele manifestarse con mayor frecuencia en las zonas de piel expuestas al sol”, advierte la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) a este respecto.

Según advierte la American Cancer Society en este sentido, aunque el melanoma es “mucho menos frecuente que otros tipos de cánceres de piel”, es el “más peligroso” porque es mucho más probable que se propague a otras partes del cuerpo si no se descubre y se trata a tiempo.

De ahí que, el doctor Javier Romero, jefe de servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Málaga, recalque la importancia del diagnóstico precoz, así como de implementar hábitos saludables relativos a la exposición solar, “la principal causa ambiental que produce la aparición de melanomas”.

Desde la AEDV señalan también que en una década, los casos globales de melanoma han aumentado casi un 50% situándose en 287.000 casos anuales en todo el mundo; y se espera que para 2050 los diagnósticos de melanoma aumenten un 18%, situándose en 340.271, y las muertes un 20% hasta los 70.886 fallecimientos anuales.

No obstante, el doctor Romero destaca que hoy en día “más del 90% de los cánceres de piel se pueden prevenir y/o detectar a tiempo” con una correcta fotoprotección, autoexploración y revisión especializada; las tres reglas de oro para prevenir esta enfermedad este verano.

“Cuidarnos del sol y aplicar fotoprotector de 50+ (pantalla total) que cubra los espectros UVA y UVB; hacer una autoexploración de la piel para conocer cómo son nuestros lunares; y acudir regularmente a un especialista, especialmente en casos de tener alguna lesión cutánea nueva, o alguna lesión o lunar que haya cambiado rápidamente de forma, color, que sangre o se cubra de costra; son algunas de las claves para evitarnos un susto”, avisa el dermatólogo.

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En concreto, detalla que la piel actúa como "un acumulador de energía", ya que memoriza las horas a las que ha sido expuesta al sol; una exposición que, a su vez, favorece el envejecimiento de la piel, e incrementa el riesgo de padecer alguna lesión cancerígena.

"A pesar de tener la sensación de un mejor aspecto con una piel bronceada, el sol puede hacernos daño. Por eso, es esencial saber que podemos disfrutar de él siempre y cuando lo hagamos de manera racional y aplicando cremas protectoras de forma adecuada", apunta por su parte la responsable de la Unidad de Dermoestética del Hospital Quirónsalud Málaga, la doctora Angie Bech.

La 'factura' del sol sobre nuestra piel

De hecho, mantiene que, sobre todo durante el verano, nuestra piel sufre en exceso la sobreexposición solar, provocando que esté deshidratada, seca, a veces con asperezas, aparte de que se agudicen las arrugas: “De igual modo, la pigmentación inducida por la radiación ultravioleta puede no haber sido uniforme y haya propiciado la aparición de manchas o la intensificación de las ya existentes; sin embargo, su mayor peligro reside en su incidencia en el cáncer de piel, siendo el sol la principal causa de su aparición”.

En este sentido, el doctor Romero opina que "los factores genéticos son importannsimos”, aunque reconoce que a día de hoy poco se puede hacer sobre ellos. “Por eso, insistimos en los factores que podemos controlar: el principal riesgo de la sobreexposición a la luz ultravioleta es el daño que provoca en el ADN de las células de la piel”, reitera el experto.

Es más, el especialista de Quirónsalud Málaga sostiene que este daño es el que causa la mutación y la proliferación descontrolada de las células sanas, provocando manchas, lunares o patologías cutáneas como la queratosis acnnica, “que finalmente pueden evolucionar con malignidad y que es imprescindible prevenir".

Para tratar el desgaste de la piel por el sol y diagnosticar precozmente posibles daños, no solo es vital contar con "los mejores profesionales”, a juicio de la doctora Bech, siendo fundamental que sean especialistas los que traten la piel y puedan así diagnosticar posibles daños.

“La actitud que debemos adoptar ante la aparición de manchas y demás lesiones, antes de cualquier tratamiento, es tener un diagnóstico clínico correcto, de ahí la importancia de que sea un dermatólogo quien las examine antes de intentar eliminarlas con cosméticos u otros procedimientos”, sentencia.