Los bonos corporativos high yield han batido a casi todas las clases de activos desde el comienzo de año, recuperándose de las pérdidas del año pasado con unos retornos cercanos al 28% a finales de mayo. Wes Sparks, gestor del fondo Schroder ISF Global High Yield, comenta las situación actual de esta clase de activos y qué pueden esperar los inversores tras el rally que ha experimentado desde comienzos de año.
Sparks comenta que el año 2009 va camino de convertirse en el mejor año en términos de entradas en fondos de inversión de high yield, con unas entradas netas que superan los 19.000 millones de dólares hasta la fecha. Algunos de los eventos positivos que se han estado produciendo en el mercado son razones legítimas para apoyar este rally y los bonos que han registrado el mejor comportamiento han sido los de emisores de más baja calidad (CC y CCC).

En opinión del gestor este rally ha sido una sorpresa y se esperaba a final de año, pero “a pesar de la dimensión de la recuperación, los diferenciales siguen encerrando valor. Un diferencial del 11% sigue siendo más amplio que el máximo marcado en los dos últimos ciclos de morosidad, en 1991 y 2002, y es atractivo para los inversores que buscan renta en un mundo en el que los tipos de interés sin riesgo rozan el cero.” Por otro lado el ratio de impagos se ha reducido y se espera que en la segunda mitad del año se vean más “ángeles caídos”

“En los próximos meses ciertamente podría haber volatilidad, ya que los bonos de alto rendimiento son una clase de activo con beta alta que está sujeta a las oscilaciones que imponen sus fuertes recuperaciones y sus caídas prolongadas. Sin embargo, los inversores deberían mirar más allá de los próximos meses. Creemos que los próximos dos o tres años presentarán una oportunidad generacional para invertir en esta clase de activo. Los directivos parecen haber retomado con determinación las amortizaciones de préstamos y el refuerzo de los balances”, concluye W. Sparks.