El crecimiento de la actividad del sector privado de la zona euro se ha mantenido a buen ritmo en el mes de mayo, según el dato adelantado del índice compuesto de gestores de compra (PMI), que retrocedió a 54,9 puntos desde los 55,8 de abril, su peor lectura de los últimos dos meses, pero que sugiere una expansión del PIB de la eurozona del 0,6% en los dos primeros meses del segundo trimestre, lo que permitiría al Banco Central Europeo (BCE) centrarse en el control de la inflación.

"Los datos del índice PMI equivalen a un crecimiento de la economía a

una sólida tasa trimestral de 0,6% en lo que va del segundo trimestre", ha destacado Chris Williamson, economista jefe de S&P Global, para quien, sin embargo, aún no queda claro cuánto tiempo podrá persistir el repunte del sector servicios, especialmente debido al creciente aumento del coste de vida, mientras que la debilidad del sector manufacturero

sigue siendo preocupante con el riesgo de contagio hacia partes del sector servicios.

En el mes de mayo, el PMI del sector manufacturero de la zona euro volvió a mostrar un deterioro del ritmo de expansión, con una lectura de 54,4 puntos, frente a los 55,5 de abril, el peor resultado de la encuesta en 18 meses, mientras que el PMI del sector servicios marcó mínimos de dos meses, con una lectura de 56,3 puntos desde los 57,7 del mes pasado.

Los nuevos pedidos recibidos en el sector manufacturero en su conjunto cayeron en mayo por primera vez desde junio de 2020, en contraste con otro sólido crecimiento de los nuevos pedidos recibidos en el sector servicios, mientras que se observaron divergencias similares entre los sectores con respecto a los pedidos pendientes.

No obstante, en el mes de mayo se registraron niveles idénticos de creación de empleo "sólidos y en crecimiento" en ambos sectores. En el caso del sector servicios, el aumento de las plantillas fue el mayor desde julio de 2007.

En cuanto a la inflación, los precios medios cobrados por los

productos y servicios aumentaron intensamente, aunque a una tasa inferior a la máxima histórica de abril, mientras que los costes se atenuaron ligeramente por segundo mes consecutivo.

"Aunque existen indicios de que las presiones inflacionistas podrían haber llegado a su tasa máxima, debido a que la inflación de los costes de los insumos se ha reducido por segundo mes consecutivo y a que comienza a haber menos comentarios de problemas de suministro, las presiones inflacionistas siguen elevadas, en niveles sin precedentes anteriores", advirtió Williamson.

En este escenario, el experto considera que las altas presiones de los precios, acompañadas del sólido crecimiento del PIB sugerido, pueden aumentar la predisposición de los encargados de la política monetaria

del BCE a adoptar "una postura más dura."