Tras años de muy poca inversión en tecnología a nivel global desde el pinchazo de la burbuja tecnológica, hoy en día se dan todos los ingredientes para que el sector tecnológico comience un ciclo alcista que probablemente durará varios años. A nivel global, el ratio de inversión en bienes de equipo informáticos como porcentaje de la cifra de negocio está en mínimos nunca vistos (alrededor de un 6%). Adicionalmente, los niveles absolutos de valoración de las acciones tecnológicas están también en mínimos (en términos de enterprise value/free cash flow) y los excedentes de efectivo de los balances de muchas empresas están concitando un considerable interés por parte de fondos de private equity. En esta coyuntura, el fondo Henderson Global Technology aparece como uno de los mejor posicionados para beneficiarse de este bull market en ciernes.
Gestionado por Stuart O’Gorman y Geoff Paton, el fondo goza de un track record de 11 años y sus rentabilidades le colocan en el primer cuartil a todos los periodos desde 3 meses hasta 10 años, exceptuando solamente a 5 años, en el cual es percentil 30. Los gestores conjuntamente tienen más de 40 años de experiencia en este sector y son uno de los equipos especializados en tecnología más experimentados del mercado. Actualmente gestionan más de 1.200 millones de dólares en valores bursátiles ligados a la tecnología. El Fondo invierte en valores tecnológicos de todo el mundo utilizando ante todo un enfoque bottom-up de selección de valores. Los principales temas de inversión del fondo actualmente son: 1) Desintermediación hecha posible por Internet 2) Publicidad en Internet 3) Nuevas generaciones de consolas de juegos 4) Dispositivos de navegación personal 5) Demanda de mayor ancho de banda Debido al carácter especializado y a la experiencia del equipo de gestión, el fondo con frecuencia puede explotar tendencias tecnológicas específicas e incorporar estos temas al proceso de construcción de la cartera. El fondo emplea el MSCI All Countries World IT Index como referencia para la construcción de la cartera y especialmente para la determinación de ponderaciones de valores, ponderaciones de sectores y medición y control del riesgo. El análisis macroeconómico desempeña un papel relativamente menor en el proceso de inversión, si bien constantemente se valoran las perspectivas de gasto de los consumidores e inversión empresarial en bienes de equipo. No existen límites específicos sobre los importes que el Fondo puede o debe invertir en una región geográfica o país determinados. El fondo está denominado en USD. En opinión de Stuart O’Gorman “existen varios motivos convincentes para que la tecnología nos vuelva a gustar. Gracias a la mejora del crecimiento relativo de los beneficios, ciclos de productos fácilmente identificables y una marcada recuperación de la liquidez, estamos comenzamos a observar un cambio positivo en la asignación de activos de inversores generalistas a renta variable del sector tecnológico”. Los balances de las empresas tecnológicas muestran un enorme volumen de liquidez (es el único sector sin deuda), lo que significa que tienen dinero para gastar en I+D, fusiones y adquisiciones, etc., todo lo cual contribuye a un entorno saludable para la mejora de los beneficios. Desde que se inició el año, ha habido 120 fusiones y adquisiciones en el sector tecnológico de EE.UU., que totalizan más de 130.000 millones de dólares, frente a casi 60.000 millones de dólares en 2003. Aunque una parte han sido operaciones de private equity, atraído por las bajas valoraciones y los sólidos balances mencionados anteriormente, la mayoría de las adquisiciones han sido realizadas por el propio sector tecnológico. La consolidación significa menos capacidad, lo cual significa menos competencia – una noticia tranquilizadora para un sector que se ha comportado irracionalmente en el pasado. Lo que es especialmente alentador en muchas de estas operaciones es que han sido pagadas en efectivo – lo que implica que la empresa compradora considera que sus propias acciones están infravaloradas. “También ha surgido un nuevo tipo de fusiones y adquisiciones que nos resulta especialmente interesante”, añade O’Gorman. “En lugar de las habituales historias de reestructuración, observamos cómo algunas empresas realizan movimientos estratégicos para intentar elevar las barreras de entrada a sus negocios mediante tecnologías nicho que las diferencian de la competencia. Prevemos que esta tendencia se mantendrá. Entre los ejemplos recientes de compras de activos tecnológicos exóticos están la anunciada adquisición de Tele Atlas por TomTom y la compra de aQuantive por Microsoft”.