La Comisión Europea ha señalado este miércoles que el impacto económico de la pandemia ha sido mayor en las regiones del sur de Europa, por tratarse de zonas dependientes del turismo y los servicios de proximidad, según revela el octavo informe trianual sobre la implementación de los Fondos de Cohesión en los Estados miembro.

Algunas regiones "han sufrido por la estructura de su economía, por ejemplo aquellas que dependen del contacto personal y la interacción física como turismo, determinadas industrias o cultura. El informe da una visión de los riesgos de una recuperación asimétrica", ha puesto en evidencia la comisaria de Cohesión, Elisa Ferreira, durante la presentación del informe.

En comparación con 2019, las pernoctaciones turísticas se desplomaron un 90% después de marzo de 2020, incide el documento. De hecho, España se encuentra entre los cinco Estados miembros en donde se experimentaron las mayores caídas en el número de noches que reservan los turistas por cada residente.

Además, Ferreira ha expuesto cómo algunas zonas de España, junto con Portugal, el sur de Italia y Grecia corren el riesgo de ver "estancado" su crecimiento y desarrollo considerando las políticas de Cohesión de la Comisión Europea. "Necesitamos un paquete de incentivos y una estrategia clara que nos permita salir de la trampa de la renta media", ha subrayado la comisaria en relación a los países del sur de Europa.

La comisaria de Cohesión ha explicado que en una primera fase los países del Sur de Europa con niveles de renta bajos se beneficiaron del incremento de inversiones que se canalizaron para construir carreteras o infraestructuras sanitarias básicas. Una primera fase que se aplica a los países con un PIB per cápita de menos del 75% de la media europea y que ahora representan los países del Este de la UE.

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Una vez superada esta primera fase será necesario ser "más sofisticados en ser más sofisticados en la estrategia de inversión", ha defendido Ferreira. La comisaria se ha referido ha aumentar la competitividad de los polos industriales con buenas perspectivas, fomentar la traslación de conocimiento de los centros de investigación a la empresa y mejorar las calidad de las administraciones locales y administraciones públicas "para alcanzar mayores niveles de renta sin perder competitividad", ha incidido.

"La productividad tiene que crecer con la innovación y la tecnología. Es un elemento clave de la estrategia para incrementar los salarios y la competitividad de las regiones", ha apuntado Ferreira. Además, ha defendido que centrar el crecimiento en un sólo polo geográfico no es suficiente para alcanzar un crecimiento estructural. "El crecimiento se ha estancado en estos países y tenemos que tener claro el plan para seguir adelante", ha remarcado.

DESARROLLO REGIONAL.

Además, el informe prevé que el PIB per cápita de las regiones europeas menos desarrolladas crecerá un 5% durante 2023. Además, pone de manifiesto que la financiación de los Fondos de Cohesión ha permitido reducir en un 3,5% la brecha del PIB entre el 10% de las regiones menos desarrolladas y el 10% de las más desarrolladas y apunta que las políticas de Cohesión han amortiguado la ralentización económica propiciada por la pandemia.

Aún así, las regiones menos desarrollas han registrado mayores ratios de mortalidad por la pandemia, entre marzo de 2020 y finales de 2021, del 17% frente al 12% de las zonas más desarrolladas de la UE.