MADRID, 07 AGO. (Bolsamania.com/BMS) .- Una de las mejores cosas de ser un importante, y adinerado, director general es poder permitirse el lujo de comprar algunos artículos bastante extravagantes o interesantes, según se mire. Aquí te traemos la lista de los 12 CEOs más ricos y sus inversiones.

Comenzamos por uno de los sueños más recurrentes, sobre todo para los americanos que disfrutan de la NBA, ser el dueño de un equipo de baloncesto. El recientemente retirado director de Microsoft, Steve Ballmer anunció hace poco que invertiría 2.000 millones de dólares para hacerse con la franquicia de Los Angeles Clippers.

Calderilla, si lo comparamos con las inversiones que tienen magnates como el propio Ballmer u otros CEOs como Larry Ellison, de Oracle o Larry Page de Google, que poseen participaciones en sus empresas por valor de más de 2.000 millones de dólares.
Sin embargo, no todos acumulan su riqueza con la propia actividad de sus empresas. La mayoría tienen programas de venta de acciones, lo que les permite sacar beneficios y reinvertir en otros activos. Aún así, las acciones de sus compañías son la fuente de ingresos más importante para estos altos ejecutivos.

PROYECTOS INTERESANTES y EXTRAVAGANTES

Alguno de estos multimillonarios también han gastado su dinero en cosas muy interesantes. Es el caso de Jeff Bezos, que el año pasado organizó una expedición para investigar el fondo del Océano Atlántico con el fin de rescatar dos motores del cohete Apolo, hundidos en las profundidades.

Por su parte Steve Wynn , director general de operador de casinos Wynn Resorts, compró una pintura de Picasso en 1932, llamado 'Le Reve'. Justo cuando estaba a punto de venderla al coleccionista y gestor de fondos de cobertura Steven Cohen le ocurrió una pequeña desgracia.

Antes de la venta en 2006, que iba a estar cifrada en 139 millones de dólares, Wynn rompió la tela con el codo de manera accidental mientras se la mostraba a unos amigos. En el momento del accidente, el cuadro habría sido la pintura más cara de la historia. La reparación le costó a Wynn 85 millones de dólares, aunque más tarde vendería el cuadro por 155 millones.