MADRID, 09 JUL. (Bolsamania.com/BMS) .-
Ayer martes la selección de Brasil cayó derrotada en semifinales del Mundial por siete goles a uno ante el combinado de Alemania. El desastre se ha convertido en el peor resultado de la 'canarinha' en toda la historia del torneo. Este año, Brasil partía como selección anfitriona y como una de las principales candidatas para levantar la copa el próximo domingo 13 de julio en el mítico Estadio Maracaná.

El combinado brasileño no tardó en sucumbir ante el poderío alemán. En la primera media hora el conjunto dirigido por Scolari ya perdía por cinco goles a cero. Mientras, el resto del partido se convirtió en un trámite en el que se enfrentaba un equipo hundido a otro que cada vez estaba más motivado.Son muchos los motivos que pueden haber influido en el rendimiento de ayer de la selección brasileña, pero algunos se antojan más determinantes que otros. En primer lugar, Brasil salió al campo sin su jugador estrella: Neymar. El futbolista del Barcelona sufrió una rotura de vértebra en el encuentro de cuartos de final (Brasil ganó por dos goles a uno a Colmbia) que le hacía despedirse del torneo. La falta del líder sobre el terreno de juego hizo que el combinado brasileño deambulara sin rumbo por el campo sin tener una referencia clara que dirigiese los ataques del equipo.Por otro lado, los de Scolari pagaron caro el no haberse enfrentado a ninguna de las potencias del fútbol mundial durante el campeonato, lo que les ha llevado a esta fase del torneo con una falta de rodaje que les hizo llevar un ritmo menor que el de sus rivales (Alemania derrotó a Francia en cuartos de final por un gol a cero). A esto se suma el haber sacado a trompicones gran parte de los encuentros que ha disputado durante el mundial, en los que ganó por la mínima o con polémica por la actuación arbitral.Además, también ha sido determinante la presión que suponía jugar un Mundial que tenían que ganar sí o sí. La sombra del 'maracanazo' es alargada, y la presión que supone su recuerdo, aún más. El torneo se presentaba como la oportunidad perfecta para que Brasil se quitara la espinilla del Mundial de la FIFA de 1950, disputado en Brasil. En aquella ocasión, Uruguay dio una de las mayores sorpresas de la historia del fútbol al derrotar a una selección brasileña que llegó al encuentro como clara favorita para acabar levantando el trofeo en su propia casa.Por último, hay que destacar la actuación de Alemania, que fue la principal causante de que ocurriese todo lo anterior al poner sobre el césped un fútbol perfecto que no dejó opción alguna a su rival. Los de Joachim Löw saltaron al campo con las ideas claras y no tardaron en materializar todo lo que habían trabajado durante la semana. Además, el partido de ayer se convertía en una oportunidad única para vengarse por la derrota en la final del Mundial de la FIFA 2002, en la que Brasil consiguió su quinto título al derrotar al conjunto germano por dos goles a cero.G.D.