
El uso intensivo de estos dispositivos se ha convertido en un factor emergente de riesgo para la salud auditiva en el entorno tanto laboral como extralaboral. Auriculares, teléfonos móviles y sistemas de videoconferencia, lejos de ser inocuos, pueden contribuir a la aparición precoz de hipoacusia, acúfenos y fatiga auditiva cuando no se emplean con criterios de seguridad, asegura el Dr. David García Triguero, otorrinolaringólogo del centro médico Quirónprevención Príncipe de Vergara.
En un comunicado reciente, la Organización Mundial de la Salud alerta de que la situación va a ser aún más preocupante. Esta agencia estima que para el año 2050, la cifra de población con problemas de salud auditiva importantes rondará los 900 millones de personas. El problema de fondo se encuentra en la adicción de la conocida como generación millenials a las nuevas tecnologías y sus hábitos de uso, que en muchas ocasiones son poco seguros y saludables.
Según la opinión de diferentes expertos, los jóvenes de hoy, cuando cumplan 50 años, tendrán la salud auditiva de una persona de 80 años.
La audición en la era digital
Las generaciones que son consideradas como generaciones digitales e hiperconectadas han convertido una de sus principales ventajas, su inmersión tecnológica, en uno de sus principales problemas… ¿Y a qué es debido esto? La OMS advierte que el 50% de los jóvenes entre 12 y 35 años están expuestos a niveles inseguros de sonido por dispositivos personales, recreativos y lúdicos.
“La audición humana está diseñada para tolerar sonidos dentro de un rango fisiológico limitado cuya intensidad, se mide en decibelios (dB). Cuando se superan de forma repetida el nivel de los 85 (dB), se produce, de forma progresiva, un daño en las estructuras propias del oído interno, especialmente en las células ciliadas de la cóclea, responsables de convertir el sonido en señales nerviosas”, explica el Dr. García Triguero.
Estas células no se regeneran, por lo que el daño auditivo es acumulativo e irreversible. En el ámbito laboral, explica el Dr. Antonio Moreno Villena, especialista en medicina del trabajo en Quirónprevención, que la suma de ruido ambiental y uso continuo de dispositivos personales amplifica el riesgo.
“Escuchar música a volúmenes demasiado altos, mantener elevado el volumen del sonido de las videoconsolas, oír música a niveles auditivos elevados y no usar tapones auditivos en festivales y conciertos, son algunas de las causas de esta oscura expectativa. A este respecto, la OMS establece el tope de decibelios en un máximo recomendable de 55 dB, y que la duración de uso continuado no sobrepase dos horas, con descanso a los 60 minutos, sin embargo, tanto el nivel como el tiempo de exposición, que se sobrepasan con mucha frecuencia”.
Estas medidas son fundamentales para fomentar hábitos de escucha seguros y proteger la audición a largo plazo.
Se han documentado casos de adolescentes con pérdidas auditivas del 40% a los 14 años, lo que es un signo claro de un impacto temprano con una clara pérdida auditiva en estos casos, tal y como recoge un informe de “infonegocios” de marzo de 2025.
Dispositivos electrónicos y riesgo ocupacional
Los dispositivos electrónicos auditivos, en el ámbito laboral, son una herramienta clave para proteger la salud, pero también implican riesgos si no se usan de forma correcta. La exposición prolongada a ruidos intensos sin la debida protección puede causar pérdida auditiva irreversible, además de fatiga auditiva, estrés, disminución de la concentración y aumento del riesgo de accidentes.
A este respecto, la normativa española y en concreto, el RD 286/2006, establece que a partir de los 80 dB se deben ofrecer protectores auditivos y, a partir de los 85 dB, su uso ha de ser obligatorio.
¿Qué tipos de dispositivos son los más frecuentemente usados y cuáles son sus riesgos?
Auriculares personales:
- Uso prolongado durante la jornada laboral
- Incremento del volumen para compensar el ruido externo
- Mayor peligro con auriculares intraaurales.
Teléfonos móviles y video-comunicación:
- Exposición continua durante teletrabajo
- Sobrecarga auditiva por múltiples llamadas
Multifuente sonora:
- Ordenadores, alarmas, conversaciones y auriculares simultáneamente usados.
- Generación de estrés acústico y fatiga cognitiva:
Los sectores más frecuentes y especialmente expuestos son, call centers, sanidad, logística, teletrabajo, educación online.
Efectos sobre la salud del trabajador
En relación con los efectos sobre la salud del trabajador, el Dr. Antonio Moreno diferencia dos aspectos principales entre otros posibles:
- Consecuencias físicas: Hipoacusia neurosensorial precoz, Tinnitus persistente, sensación de presión ótica y vértigo ocasional.
- Consecuencias funcionales: Dificultad en la comprensión del habla, mayor riesgo de errores profesionales, descenso del rendimiento.
- Consecuencias psicosociales: Estrés crónico, irritabilidad y aislamiento laboral.
Tenemos que considerar que más de 2 horas diarias por encima de los 85 dB aumenta el riesgo de daño auditivo permanente.
Los niveles de sonido a los que podemos vernos expuestos, según la actividad que desarrollemos pueden alcanzar los 60 dB en conversación normal, los 85 dB como límite seguro de exposición prolongada y los 100 dB como volumen típico de auriculares al máximo (nivel peligroso).
Desde un punto de vista de la salud laboral y el marco normativo que regula la exposición al ruido, en España, el Real Decreto 286/2006 regula la protección frente al ruido en el ámbito laboral. Sin embargo, no contempla de forma específica la exposición derivada del uso de dispositivos electrónicos personales, lo que supone y conlleva un vacío preventivo en la era digital.
En este sentido, la vigilancia de la salud debería integrar audiometrías periódicas, evaluación de hábitos auditivos, y protocolos de prevención personalizados.
Desde el punto de las buenas prácticas preventivas
Para las empresas:
- Campañas de sensibilización del riesgo auditivo.
- Seleccionar el dispositivo adecuado según el tipo de ruido (constante, intermitente, impulsivo)
- Capacitar a los trabajadores en el uso correcto de protectores auditivos.
- Control de volumen en dispositivos corporativos y del trabajo.
- Adecuación acústica de los espacios de trabajo.
- Inclusión de audiometrías en los reconocimientos médicos.
Para las personas trabajadoras:
- Regla 60/60: Mantener el volumen en NO MÁS de 60% y no más de 60 min., de uso continuado.
- Pausas auditivas cada hora de unos 5 a 10 minutos.
- Uso de auriculares con cancelación de ruido, para no incrementar el volumen por interferencia.
- Evitar dormir con dispositivos sonoros, lo que se está poniendo de moda por diferentes razones.
- NO superar los 85 dB durante más de 8 horas. Evitar niveles superiores a 100 dB.
Papel del médico del trabajo y del otorrinolaringólogo
Ambos profesionales son importantes y claves para la una detección precoz de posible pérdida auditiva. En este sentido, tanto el Dr. García Triguero como el Dr. Antonio Moreno, recomiendan una serie de acciones en cuanto haya signos o síntomas de afectación o pérdida auditiva, entre los que podemos destacar:
- Evaluación audiológica anual, mediante audiometría, en aquellos puestos donde exista riesgo de aumento del ruido.
- Educación sanitaria individualizada, ya mencionada con anterioridad.
- Identificación de trabajadores expuestos a riesgo específico.
La prevención auditiva debe incorporarse como pilar de la salud laboral moderna, colaborando con el especialista en otorrinolaringología (ORL) en aquellos casos en que sea necesario o recomendable.
La pérdida auditiva vinculada al uso inadecuado de dispositivos electrónicos ya no es un problema del futuro, sino una realidad creciente en la población laboral actual.
Los dispositivos electrónicos auditivos son una evolución necesaria frente al riesgo ocupacional por ruido. El reto no es solo disponer de la tecnología, sino integrarla de forma responsable en la prevención laboral. Un mal uso puede ser tan peligroso como no usar nada, mientras que una correcta selección y formación convierte estos equipos en aliados para preservar la salud auditiva y la seguridad en el trabajo.
La educación y la concienciación, así como la detección temprana y la corresponsabilidad entre empresa y personas trabajadoras, son claves para preservar la audición y garantizar entornos laborales saludables, así como para proteger la salud auditiva de las generaciones actuales y futuras.

