MADRID, 09 JUL. (Bolsamania.com/BMS) .-
Las selecciones de Holanda y Argentina se medirán esta tarde a las 22.00 horas (hora peninsular española) en el estadio Arena de Sao Paulo para decidir qué combinado se enfrentará a Alemania en la final del Mundial de la FIFA 2014.

Los dos equipos llegan al encuentro mostrando un profundo respeto por el rival. En Argentina temen a Robben, mientras que en Holanda, a Messi, a pesar de que Van Gaal haya señalado que "hablan de Argentina, no de Messi".El combinado argentino llega al partido con un Leo Messi en estado de gracia (ha marcado cuatro goles durante el campeonato) y Gonzalo Higuaín enchufado después de su destacada actuación en el partido de cuartos de final, en el que un gol suyo logró el pase a la siguiente ronda. De todos modos, Argentina tendrá que medirse ante Holanda sin uno de los jugadores que han llegado más en forma al Mundial: Ángel Di María. El futbolista del Real Madrid sufre una lesión muscular y lo más probable es que tampoco pueda jugar la final en el caso de que el equipo se clasifique.

Argentina tiene ante sí la oportunidad de disputar la final contra Alemania y consumar de esta manera la venganza por la derrota que le infringieron los alemanes en el Mundial del la FIFA de 1990, celebrado en Italia. Ese encuentro supuso el final de la mejor selección argentina de la historia, que comandada por un Diego Armando Maradona histórico llevó al equipo a hacerse con los dos únicos trofeos con los que cuenta en sus vitrinas. Ahora es Leo Messi la persona encargada de liderar la gesta.

HOLANDA QUIERE JUGAR SU CUARTA FINAL

El conjunto dirigido por Van Gaal llega al encuentro con la duda de si Van Persie podrá jugar. El jugador holandés, uno de los más importantes de la plantilla, sufre un problema estomacal y no será hasta el último momento cuando se decida si está en condiciones de saltar al terreno de juego. Mientras, Robben, que está siendo considerado como el mejor jugador del torneo, volverá a tratar de echarse el equipo a la espalda para conducir a Holanda a su segunda final consecutiva, algo que ya consiguieron en los mundiales de 1974 y 1978.

El dato, que puede resultar alentador, no acarrea un grato recuerdo para los holandeses, ya que Holanda perdió las dos finales. Algo que volvió a ocurrir hace cuatro años, cuando se enfrentó a la selección española en la final del Mundial de Sudáfrica. De esta forma, Holanda cuenta con un balance muy negativo al haber perdido las tres finales que ha jugado. El partido de hoy se presenta como una oportunidad única para poner fin a esta racha y poder coser la primera estrella encima de su escudo.

G.D.