Quizás éramos demasiado optimistas los que esperábamos una consolidación de los precios del crudo en el entorno de los 60 dólares barril el Brent.

Los argumentos (ajuste de inventarios, mejora económica, más expansión monetaria) eran sólidos, pero siempre nos olvidamos de que los mercados son soberanos. Y a corto plazo siempre tienen razón, con la información disponible. Lamentablemente, en demasiadas ocasiones la información disponible es muy limitada. Por no hablar de falta de información.

Quizás, siguiendo todo lo anterior, tengamos que asumir un nivel de precios del crudo más bajo de lo esperado inicialmente. La cuestión ahora es cómo puede afectar esta situación al resto de las variables a considerar este año apenas comenzado. Y una de ellas, quizás la más relevante (incluso considerando al ECB....de hecho, puede condicionar la decisión final sobre un QE), es la Fed. ¿Cómo entenderá la autoridad monetaria norteamericana la caída de los precios externos?. Ya saben que hay dos posibilidades que se complementan:
 
La primera, positivo para la economía en términos de menores costes para las empresas y más capacidad de compra para las familias.
En segundo lugar, negativo para la inflación. Y cuando es la (baja) inflación lo que ofrece margen de maniobra para mantener una política monetaria expansiva, los dos argumentos anteriores parecen tan contradictorios que posiblemente lleven a la Fed a esperar acontecimientos.

Aunque el Comunicado tras el último FOMC, incluido el discurso de Yellen, parecen dar más énfasis a la necesidad de iniciar la normalización monetaria antes de lo esperado por el mercado. Por cierto, la reacción del mercado (deuda a corto plazo) tras la última caída de los precios del crudo ha sido precisamente acentuar esta "discrepancia" con el mensaje de la Fed.

Nosotros hemos estimado en algo más de 1.150 dólares por hogar, en cifra anualizada, el ahorro de costes en USA que supone la factura del crudo en estos niveles. Recuerden que USA es el tercer importador de crudo. Pero, ahora también, es el tercer mayor productor de energía. Y esto quizás también podría pesar en el ánimo de la Fed. Al final, un fuerte ahorro de cortes (2 % en los ingresos disponibles de las familias) y también un coste por concretar en la producción del país. Pero, me temo que puede pesar más el primer factor frente al segundo a la hora de tomar una decisión en política monetaria. De hecho, la producción de energía apenas supone un 2 % de la producción total. Otra cosa pueden ser las expectativas de los agentes.

Por ejemplo, la subida del USD en los mercados de divisas ya está generando debate sobre el potencial impacto negativo en la economía. Hoy sendos artículos en la CNN (http://money.cnn.com/2015/01/06/investing/strong-us-dollar-losers/ ) y WSJ (http://www.wsj.com/articles/rising-dollar-presses-asian-borrowers-1420578944) aluden al potencial perjuicio que pueden tener las multinacionales norteamericanas y los prestatarios emergentes asiáticos. ¿Lo tendrá en cuenta la Fed en su debate? Recuerden cómo, tanto Bernanke como la propia Yellen, comentaban de forma repetida que lo que es bueno para USA lo es también a nivel mundial. Pero, por otro lado, en un contexto como el actual de desplome de los precios externos el riesgo a considerar no es sólo de mayor crecimiento derivado del mayor potencial de demanda doméstica. También la debilidad exterior, la potencial inestabilidad en los mercados financieros internacionales y evidentemente la presión a la baja en la inflación. Por cierto, recuerden que el objetivo de política monetaria de la Fed es dual entre crecimiento e inflación.

¿Se imaginan cómo pueden ser los debates dentro de la Fed en un escenario como el actual? muy complicado. ¿Qué cabe entonces esperar? Mucha confusión sin duda. Obliga la transparencia.