El inversor debe conocer de qué partidas se compone la cuenta de resultados de una entidad financiera para tomar las decisiones de inversión más adecuadas

Los resultados obtenidos por el banco se obtienen después de sumar las diferentes vías que proporcionan ingresos a la compañía  y restar los gastos en los que incurre la entidad en el desarrollo de su actividad recurrente. Caixabank ha elaborado un informe en el que trata de ver cómo analizar la cuenta de resultados de una compañía financiera, que muestra la diferencia “entre los ingresos y los costes de una entidad bancaria y, por lo tanto,  si ha sido capaz de generar beneficio”. 

Entre las principales partidas de ingresos están el margen de intereses, que es la diferencia entre los intereses cobrados por la concesión de crédito menos los intereses abonados a los depositantes, las comisiones, las operaciones financieras y los ingresos extraordinarios.

Por la parte de los gastos destacan los gastos recurrentes, extraordinarios, las provisiones para hacer frente a créditos dudosos y el pago de impuestos.




Todas estas partidas se trasladan a la cuenta de resultados bajo los títulos margen de intereses, margen bruto y margen de explotación, que reflejan la actividad recurrente de la entidad. El primero, como ya se enunció anteriormente, resulta de la resta de los intereses cobrados a los créditos concedidos menos los intereses abonados a los cuentas de depósito. Si al resultado obtenido le sumamos los ingresos por comisiones y operaciones financieras, obtenemos el margen bruto. Por último, para hallar el margen de explotación basta con restar los costes recurrentes.

Respecto al impacto de resultados extraordinarios destacan, fundamentalmente 2 partidas: una con impacto negativo (las provisiones para hacer frente a créditos dudosos) y otra con un impacto que puede cualquiera de los dos signos (la venta de una participación con plusvalías o pérdidas).

Una vez obtenidos los resultados de la empresa, en el caso de obtener beneficios, el inversor deberá tener en cuenta el dividendo pagado a los accionistas. Así, si los beneficios asciende a los 500 millones de euros y el pago de dividendo total es de 250 millones, diríamos que el pay out (porcentaje del beneficio destinado al abono de dividendos) se establece en el 50%