Tras semanas de especulaciones y años de amor declarado, hoy Caixabank ha remitido a la CNMV un hecho relevante admitiendo que sigue sin conseguir el control del banco luso BPI.

CaixaBank ha comunicado hoy a la CNMV que no ha llegado a un acuerdo con el accionista de BPI, Santoro – Finance Prestação de Serviços -holding empresarial de la angoleña Isabel Dos Santos-  para lograr hacerse con el control de la entidad portuguesa BPI.

No obstante, CaixaBank reconoce que sigue manteniendo contactos con Santoro – Finance Prestação de Serviços con el fin de encontrar una solución que pudiera ser aceptable para todas las partes interesadas e informará al mercado oportunamente sobre el resultado de dichos contactos.

La entidad española se ha apresurado a comunicar la inexistencia de acuerdo después de que el rotativo luso Expresso publicara que sí se había llegado a un principio de acuerdo consistente en un intercambio de posiciones, tras el que Caixabank tendría vía libre para lanzar una oferta de compra sobre la portuguesa, mientras Dos Santos controlaría el banco angoleño BFA.

El 10 de abril es la fecha límite para separar la filial angoleña de la matriz portuguesa.

En febrero de este año la directiva de BPI se mostró favorable a eliminar el voting cap que limitaba los derechos de voto de Caixabank al 20%, pese a  tener un 44,1% del capital del banco lusoSi Caixabank aumentara su poder de decisión sobre BPI podría salir adelante la OPA que el año pasado tumbaron otros grandes accionistas, como la angoleña Isabel Dos Santos. Sin embargo, como BPI aún no ha convocado la junta de accionistas, Caixabank está negociando la compra a Isabel Dos Santos su participación del 18,0% y la familia Violas, con más del 2,5%, lo que daría pie al desbloqueo del voting cap. Pero parece que han surgido malestar en la entidad ante los planes de Dos Santos sobre los planes de la entidad para segregar sus activos en África.

En febrero de 2015 Caixabank ofreció 1,3 euros por BPI, mientras que el consejo de la entidad lusa —en ausencia de los representantes de CaixaBank—, decidió que lo ideal serían 2,3 euros por acción, un euro más de lo ofrecido.

Ver: Los rebotes de los bancos se dan de bruces con las resistencias