La devaluación de la moneda en China comenzó la semana pasada, pero podría no haber terminado, de acuerdo con un informe de los analistas de Barclays.
El yuan caerá otro 10% frente al dólar, debido a la venta masiva de reservas de divisas de China para mantener el precio bajo, dicen los expertos de la entidad financiera británica. Actualmente cotiza con respecto al dólar a 6,3950, según datos de Bloomberg, pero podría llegar a los 6,8 a finales de año y los 6,90 a mediados de 2016 en base al mismo análisis.

Además, se está viendo salida de capitales. Lo inversores nacionales ricos están empezando a verse tentados a mover su dinero al extranjero. Por devaluar su moneda, el Banco Popular de China pretende que el país puede mantener el asimiento de su riqueza con mayor facilidad. Ese es el plan por lo menos.

Los puntos principales en los que Barclays pone su principal énfasis son en primer lugar que la depreciación de la moneda no tiene por objeto apoyar a las exportaciones, puesto que consideran que “esa medida puede ser bastante ineficaz con ese nivel de devaluación”. En cambio, una depreciación bilateral “del 10% puede ayudar a las salidas de capital”.

“Tanto las monedas de los países con un alto grado de competencia de exportación (Tailandia y Corea) como los que tienen una relativamente alta participación de las exportaciones de China (Taiwán, Corea y Malasia) nuevamente se verán presionados a debilitarse”, explican los expertos de la entidad bancaria. Por eso, lo lógico desde su punto de vista, sería realizar una nueva devaluación.

Por otro lado, señalan que si los políticos estadounidenses retrasan “una subida de tipos de interés debido a los riesgos procedentes de China”, es aún más probable que “las políticas de otros importantes bancos centrales retrasen las medidas severas en aras de que se estabilice la situación actual”.

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