El mercado neoyorquino ha tenido que hacer frente a ocho días negros para los inversores estadounidenses que encontraron la culminación a su tortura en la jornada de ayer cuando el Dow Jones se dejaba un 2,19% a cierre. Con la resaca del sí del Senado al nuevo techo de deuda, Estados Unidos traga saliva ante una avalancha de datos macro que ya ha comenzado. Las solicitudes de hipotecas aumentaron un 7,1% la pasada semana, aunque todos los ojos están puestos sobre el ADP que anticipa el dato de empleo público.

Los futuros americanos avanzan en la preapertura y el que más lo hace es el tecnológico Nasdaq, con un repunte del 0,7, seguido del S&P 500 que sube un 0,58% y el Dow Jones de industriales, ligeramente por debajo, recupera medio punto porcentual.

En unos minutos se dará a conocer el ADP, cifras de creación de empleo del sector privado, para el que los expertos apuntan a un aumento de 100.000 nuevos puestos de trabajo durante el mes de julio, algo de lo que nadie se muestra convencido y que, en todo caso, queda lejos del dato de junio cuando se crearon 157.000 empleos.

Con el mercado ya en curso, se dará a conocer, además, el número de pedidos de fábrica y más importante aún, el índice ISM de servicios que podría mostrar la ralentización de la economía estadounidense. Lo cierto es que el dato de ISM manufacturero que le precede no anticipa nada positivo. Aún así, la previsión de los analistas coloca a este indicador en los 53 puntos, por encima del medio centenar como barrera que marca el paso a la recuperación económica.

En este contexto, la onza de oro sigue cotizando al alza y supera ya los 1.670 dólares, mientras que el par euro/dólar vuelve al terreno positivo con un repunte del 0,91% y vuelve a meterse el 1,43 en el bolsillo.