La Bolsa de Nueva York terminó con un amplio retroceso el miércoles, ante la inquietud de los inversores por los sucesivos récords del petróleo. El Dow Jones perdió 1,59% y el Nasdaq cedió 1,80%. El Dow Jones Industrial Average (DJIA) bajó 206,48 puntos a 12.814,35 unidades y el índice de alto componente tecnológico Nasdaq descendió 44,82 puntos a 2.438,49 unidades. El mercado petrolero continuó batiendo récords este miércoles, a un ritmo desenfrenado. En Nueva York, el barril de crudo alcanzó 123,80 dólares, un nivel jamás visto.
El índice ampliado Standard and Poor's 500 bajó por su parte 1,81%, o 25,69 puntos, a 1.392,57 unidades. 'La energía se mantiene como el tema prioritario entre las preocupaciones de los inversores', afirmó Frederic Dickson, analista de DA Davidson. El mercado petrolero continuó batiendo récords este miércoles, a un ritmo desenfrenado. En Nueva York, el barril de crudo alcanzó 123,80 dólares, un nivel jamás visto. Esto 'pone bajo presión a los papeles de los distribuidores', subrayó Al Goldman, analista de AG Edwards, porque el encarecimiento del petróleo acelera la inflación, que afecta el poder de compra de los consumidores. Por otra parte, Wall Street 'se mantiene a la defensiva, ya que la idea de que el mercado puede haber subido demasiado, muy rápidamente, funciona como un freno', subrayó Patrick O'Hare, analista de Briefing.com. 'Este temor es bastante legítimo, visto que el SP 500 subió 11% desde el salvataje de Bear Stearns en marzo, y principalmente en reacción a datos menos malos que lo previsto, no a información realmente positiva', afirmó. En este contexto, el mercado no se vio estimulado por la aceleración del incremento de productividad, que aumentó 2,2% en el primer trimestre, ni por el limitado descenso y a tono con las previsiones de la reventa de viviendas existentes en marzo. El mercado obligatorio se benefició con el repliegue bursátil. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años bajó a 3,867% contra 3,893% el martes y el de los títulos a 30 años a 4,622%, contra 4,642%. El rendimiento de las obligaciones evoluciona en sentido opuesto a sus precios.