El Ministerio de Vivienda considera que aún hay margen para nuevas bajadas de precios reales de los inmuebles fruto de una mayor ralentización de las ventas, como ya sucedió en el primer trimestre del año, cuando los precios de la vivienda crecieron un 3,8% frente a un IPC del 4,5%. Sin embargo, el deseo del Departamento es que estos precios acaben estabilizándose en niveles próximos a la inflación.