Ben Bernanke, una rueda de prensa y muchas preguntas que responder. Tres vértices de un triángulo que lleva mucho tiempo sobrevolando los mercados. Una rueda de prensa histórica – porque es la primera vez que un presidente de la Reserva Federal se expone a pecho descubierto ante los periodistas- en una situación como la que presenta la economía estadounidense.
Casi sin pensar salen las preguntas: ¿en qué situación se encuentra la economía americana? ¿Es lícito subir tipos de interés cuando la tasa de desempleo está en el 8.8%? ¿Cuándo esperan poner fin a la recompra de bonos que el organismo lanzó para apoyar la débil situación económica? Y mejor aun ¿cómo convencer a los inversores de que las nuevas medidas mejorarán la situación cuando las que se han tomado hasta el momento no han surtido el efecto deseado? Será a las 20.15 horas (hora española) cuando Bernanke comience a responder a las preguntas de los periodistas. Pero ¿habrá tiempo suficiente para responder a todos los reclamos?

Vayamos por partes. La FED tendrá que aclarar hoy si llevará a términos el actual estímulo monetario –Quantitative Eeasing II- por el que se comprometió a inyectar 600.000 millones de dólares entre noviembre de 2010 y junio de 2011 mediante la recompra de bonos. La resolución será clave porque “el QE2 ha apoyado las preferencias de los inversores por los activos de riesgo en los últimos seis meses. Es decir, estaría detrás de la recuperación bursátil, los máximos alcanzados en el precio de las materias primas y la baja rentabilidad de los bonos americanos”, advierte Javier Flores, director de inversiones de Dracon Partners EAFI. Algo que casi borra de un plumazo la idea de que el mandatario de la FED vaya a ampliar este programa y/o recortar el actual.

En el último año, la FED compró más de la mitad de toda la deuda nueva emitida por el gobierno mientras que China – hasta hace poco principal acreedor del gobierno federal- ha comenzado a deshacerse de algunos valores que ha adquirido. ¿Quién comprará toda esa deuda si la FED no lo hace más? Los expertos reconocen que aunque el plan es el equivalente a imprimir dinero – una fuente más de inflación- temen que el Tesoro se vea forzado a incrementar el rendimiento de los bonos para atraer nuevos compradores. ¿Consecuencia? De nuevo la inflación.

Lo que nos hace plantear la segunda variable, ¿cómo controlar la amenaza de inflación que además se ha visto incrementada por la revalorización de las materias primas? Oro, crudo, plata…da igual del activo del que hablemos que el cómputo del año es rentabilidad de doble dígito. José Luis Matínez Campuzano, estratega de Citi en España recuerda que “el crudo ha subido más del 60% y, en el pasado, una subida de este calibre supondría entrar de nuevo en recesión”. Si pensamos que Bernanke prometió que la inflación no subiría más…la alternativa es que tanto oro como crudo empiecen a corregir posiciones. Claro que, eso tampoco lo controla el mandatario.

Quizás por eso la opción de subir tipos, que siguen entre el 0-0.25%, ni se plantea. Ofelia Marín Lozano, directora de análisis de Banca March admite que “la Fed probablemente continuará con su política expansiva y primando el crecimiento, preocupada más por la inflación subyacente, por lo que la subida de tipos aún esperará y será lenta”.

Tercera variable, corregir un déficit público que le ha costado la rebaja en la perspectiva por parte de Standards & Poor´s. El gasto público norteamericano está descontrolado y la agencia de calificación cree que hace falta un acuerdo entre los dos grandes bancos y Casa Blanca para frenarlo antes de 2013. El propio secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner admitió recientemente que “se debe alcanzar un compromiso para rebajar el déficit hasta un nivel que ponga la deuda en un camino a la baja", aseguró Geithner, quien declaró que el "mayor error" que han cometido otros países ha sido realizar cambios muy rápidos en lugar de establecer recortes presupuestarios paulatinamente.

Puede que sí…puede que no, como dirían los más inseguros. Pero lo que es cierto es que las medidas tomadas hasta ahora “no han surtido el efecto deseado pero sí muchos efectos colaterales”, reconoce José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. Por lo que será ahora cuando los inversores tengan que presionar a la FED en busca de soluciones “paulatinas” pero creíbles.