La agencia de rating Standard & Poor's regresa amenazando de una posible rebaja de calificación crediticia de las grandes corporaciones españolas.

Los analistas de la agencia de calificación de deuda advirtieron ayer en Londres de que compañías eléctricas, bancos y Telefónica corren el riesgo de ver rebajada su nota de solvencia este año S&P vuelve a respaldar su decisión en la debilidad de la economía española. En una rueda de prensa, ejecutivos de S&P indicaron que "la crisis de la deuda soberana en la Eurozona puede desembocar en acciones negativas en los ratings de empresas con exposición significativa a las economías de Grecia, Italia, Irlanda,
Portugal y España".

Los planes de austeridad redundarán en la reducción del gasto público y la caída del consumo de la sociedad, lastrando aún más los negocios de estas compañías tan ligadas al ciclo económico y a España.

Entre las compañías que pueden pasar por la guadaña de S&P están Santander, BBVA, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Telefónica, Enagás y Red Eléctrica.

Paul Watters, director de análisis corporativo de S&P en Europa, indicó en el caso de las eléctricas españolas. "Los límites regulatorios impuestos en España a los precios de la electricidad son un asunto que puede tener un impacto negativo en los ratings de las empresas del sector", explicó.

En el caso de Telefónica, Watters admitió que "la reducción de dividendo le permite ahorrar 3.000 millones anuales. Pero Telefónica tiene que refinanciar entre 7.000 y 8.000 millones anuales, con una delicada situación en su mercado doméstico".

Michelle Brennan, responsable de análisis de instituciones financieras en S&P, explicó que los bancos españoles y de otros países europeos pueden sufrir por dos vías. "Por un lado, la reciente rebaja del rating de la deuda en varios países afecta a las entidades financieras porque son propietarias de bonos públicos. Y aunque es más difícil de determinar, los bancos también pueden sufrir por la continuada debilidad de la economía".

El último grupo de empresas españolas que pueden verse afectadas es el de las compañías con participación pública, como Enagás, Red Eléctrica de España (REE) y Cores, según S&P.