Los últimos acontecimientos de esta larga crisis, han producido la desaparición casi completa de las fuentes de financiación para las empresas y particulares. Las dificultades para encontrar financiación al por mayor por parte de las entidades, los problemas en la calidad de sus activos y su progresivo deterioro , las mayores exigencias de capital a las entidades devenidas de Basilea III, han propiciado una sequia sin precedentes, habiéndose tenido que recurrir a financiación pública para poder apuntalar las necesidades del propio sistema, que a su vez se retroalimenta con la emisión de deuda pública que es adquirida por las propias entidades con dificultades.

Con todo ello se nos presenta un escenario, en el cual el crédito se contrae todavía más, yla única salida, es tratar de minimizar la dependencia financiera, necesitando menos recursos para poder funcionar, ello implica, buscar la eficiencia en la captación y gestión de los recursos necesarios para el funcionamiento de toda empresa y también a nivel particular las personas.

En la conferencia pronunciada por el Gobernador del Banco de España en la Asamblea Anual del Instituto de la Empresa Familiar el 23-05-11, indicaba que para resolver los problemas económicos de un país( también se le podían aplicar estas recetas a la empresa, o a cualquier individuo ) y mejorar su situación, había que dar tres pasos: Reconocer que tenemos problemas, Identificar los cambios necesarios y correctos para solucionarlos, y tercero y yo diría más importante, aplicarlos.

Esto que perece sencillo, no lo es tanto, cuando los extrapolamos a nuestro país, por ejemplo, no reconocimos nada, no tomamos medidas, y si lo hicimos lo hicimos tarde, y por ultimo no las aplicamos, o como mucho lo hacemos a medias, con miedo y presionados, por las circunstancias, los acontecimientos y las presiones sociales de todo tipo.

Las medidas tomadas hasta la fecha, tratando de inyectar capital a las entidades para que fluyera el crédito a los que verdaderamente generan actividad, han resultado nulas, a saber el ICO abre líneas de financiación, destino real de las mismas, renovar, refinanciar con capital ajeno operaciones con dificultades ( El banco no aporta el capital y además alargamos un poco la agonía de la operación, hasta que mis balances puedan amortizarla pasándola a mora), otro destino, grandes operaciones de empresas con elevado número de trabajadores con poder de desestabilización laboral en una zona determinada, estos son los principales destinos, no mencionamos el ICO directo, por la poca cantidad aplicada en esta parte, y el bajo número de operaciones concedidas con relación al volumen facilitado.

En fin, nos encontramos en un círculo vicioso que será difícil y dificultoso salir, lo que sí esta claro, que si no se facilitan los mecanismos necesarios para que la inversión se facilite a la empresa y particular, seguiremos a ralentí o parados en nuestra economía, siendo su evolución hacia ritmos normales de actividad y producción entre cinco y quince años, como lo indican la OCDE y otros organismos internacionales.

Por otra parte hay que tener en cuenta, que en estas situaciones cíclicas el ahorro aumenta considerablemente, al no tener clara su salida, en previsión de posibles dificultades futuras de las familias, y su vuelta a los circuitos no será tan rápida, dado que cuando se está en una época larga de dificultades y privaciones, no se cambia de actitud a las primeras de cambio, dado que si fuera así, hubiera ocurrido ya con el anuncio de los primeros brotes verdes anunciados ( parece que no llegaron a crecer y se agostaron).

En esta situación, las entidades financieras han utilizado y lo están haciendo mas ahora todavía, la reducida financiación disponible, para devolver sus propios créditos concedidos de terceros, o para comprar deuda del Estado Español, reduciendo la financiación tanto a corto como a largo, para las empresas, especialmente a las PYMES , más afectadas por la información asimétrica entre prestamista y prestatario, que restringe en mayor medida, los préstamos y créditos, a medida que disminuye el tamaño de las empresas .

También consecuencia de todo ello, ha sido el incremento de la morosidad, ante la falta de líneas de crédito y el aumento del número de empresas en proceso de concurso de acreedores y en fase de liquidación .

En resumen, la actividad necesita crédito, el crédito, es como la sangre para el cuerpo, si este no fluye la actividad se paraliza, y no puede fluir, por las dificultades por las que atraviesan las entidades facilitadoras en nuestro país.
Reconozcamos claramente el problema, y utilicemos los recursos y las disponibilidades para facilitar al autónomo, a la pyme y a la gran empresa el acceso a la financiación, porque de esta única manera la maquinaria empezara a moverse.