En los últimos días no paro de escuchar y leer que “estamos ante el principio del fin” del proyecto del euro. Espero que no sea así. Si el euro desapareciese, o alguno de los países de la zona dejase la moneda única sería un fracaso tan grande que no quiero ni pensar las consecuencias en los mercados financieros, no sólo por las consecuencias económicas y financieras, sino por la propia desconfianza del mercado, que seguro que castigaría severamente al euro y a la renta variable europea. Además, ¿cuál sería el criterio para “echar” a algún país de la Unión? ¿Dónde se establecería el límite de deuda para ser “non grato” en Europa...?

Desde el tratado de Maastricht en 1992 los países europeos debían converger en sus políticas para poder entrar en la moneda única. Estas políticas se caracterizaban básicamente por una inflación no superior a 1,5% y un déficit sobre el PIB de no más del 3%. Esto era igual para todos, a pesar de las tremendas diferencias existentes entre ellos. Tal vez el problema comenzó en este momento, al no tener en cuenta estas diferencias estructurales a la hora de aplicar las “normas”.

Países como España, Grecia, Irlanda y Portugal nos hemos estado beneficiado de los bajos tipos de interés alemanes, lo que se ha traducido en un exceso de nuestro nivel de endeudamiento (un sobreapalancamiento).

Después de la crisis inmobiliaria del 2008, donde el valor de las propiedades se desplomaba en Irlanda y España y los bancos empezaban a fallar, la esperanza era el paquete de rescate del FMI y el BCE, (de 440b) para estabilizar el sistema y que no se produjese el “efecto contagio” en toda Europa. Los países se comprometían además a implementar severas medidas de austeridad; el resultado: un aumento de los impuestos y del desempleo. Mientras tanto, los políticos desviaban la atención a los banqueros, como principales culpables de una crisis de deuda sin precedentes. (Hoy, estos políticos han sido castigados en toda Europa, desde Angela Merkel a Sarkozy, pasando por supuesto por nuestro ejemplo más cercano: la derrota histórica de Zapatero este fin de semana)

El problema que asola ahora a Europa es qué hacer con Grecia. Alemania se ha pasado 20 años intentando integrar a la Alemania comunista, y no está por la labor de pagar las deudas de sus compañeros durante otros 50 años. Por otra parte es innegable que Grecia no tiene dinero para pagar sus deudas. Simplemente, de donde no hay no se puede sacar. Hoy por hoy Grecia tiene deudas a 2 años al 26%, que obviamente no podrá hacer frente ¿De que le sirve que le prestemos dinero si lo hacemos a un tipo y un plazo que no puede devolver? Pero tengamos en cuenta una cosa: el propio BCE es gran poseedor de deuda griega, por lo que no es muy partidario de ser excesivamente tolerante con los griegos como muchos analistas desearían.

Lo que está claro es que el peligro de impago es clarísimo, y bastante inevitable. Llegados a este punto muchos hablan de la salida de Grecia de la UE. Pero ¿no sería esto un fracaso tan grande como la propia crisis de deuda? ¿No éramos precisamente una unión fuerte con una moneda única? Y además: ¿Qué consecuencias tendría para Grecia salirse del euro? Entre otras cosas una depreciación de su moneda nada más empezase a cotizar en los mercados de divisas.

Otra solución es perdonar parte de la deuda, pero ¿está Alemania por la labor? ¿Y el BCE? Una quita del 60% de la deuda significaría un gran impacto sobre los bancos comerciales, lo que a su vez tendría un impacto sobre el sistema financiero europeo.

Respecto a modificar los vencimientos, los países de la zona euro en marzo decidieron prorrogar el vencimiento de los préstamos concedidos de 3 a 7,5 años, y el FMI está considerando adoptar medidas similares. Esto liberaría recursos del programa existente en la actualidad, que podrían ser utilizados en para otros usos. .

Otra opción, (la preferida por el BCE) sería modificar el plan de ajuste, siempre que Grecia adquiera el compromiso firme de cumplir el ajuste fiscal y los ritmos acordados de privatizaciones. En este caso Grecia necesitaría ayuda de nuevo, para compensar las amortizaciones de bonos y cubrir el déficit de financiación. Esa ayuda vendría de nuevo del resto de países miembros, así que habría que ver su reacción ante esta situación.

En definitiva, las decisiones tomadas las próximas semanas son cruciales para Europa y mientras tanto el euro se va debilitando cada vez más, encontrándose en mínimos históricos de 5 años frente al franco y llegando ayer el par EURUSD a niveles de soporte entre 2 medias móviles: la de 100 días (1,3970) y la de 200 semanas (1,3999). El siguiente nivel a mirar sería 1,3905, que representa un retroceso de Fibonacci del 50%, tomado desde niveles de 1,2870/1,4940 (Junio 10). Si esto ocurre el retroceso podría llegar al siguiente nivel (61,8%), es decir, a 1,3660. Mientras no toque estos niveles y se mantenga por encima de 1,39070 el par es susceptible de volver a niveles de 1,4250, habiendo sido entonces este retroceso una simple corrección de la tendencia alcista iniciada en Junio del año pasado.

Grafico Eurusd



No hay mal que por bien no venga, aprovechemos este momento para realizar estrategias sobre el euro, a través de CFDs, (no tienen comisión ninguna en operaciones sobre divisas) mientras nos cae este chaparrón en Europa, a la espera de ver qué solución se encuentra, siendo especialmente difícil que las medidas tomadas no tengan efectos colaterales el conjunto de la zona euro.