Una mayor regulación de los bonus y el acceso de más mujeres a los puestos directivos terminarán con muchos excesos del sector financiero.

Dos artículos de la prensa financiera han captado mi atención durante este fin de semana en referencia a los altos directivos de la banca. Por un lado, la regulación de sus bonus, ya que según las nuevas normas sobre pagos de la UE hechas públicas el viernes pasado por el CEBS (Comité Europeo de Supervisores Bancarios), la nueva fiscalidad de los mismos va a afectar y mucho a todos los banqueros europeos a la hora de recibir estas cuantiosas sumas. Para darles unas breves pinceladas: hasta el 60% de los bonus tendrán que aplazarse en un plazo que va de tres a cinco años y la mitad del pago será en acciones. Es decir, pongamos por caso que un directivo recibe un bonus de 500,000 euros, con la nueva normativa, este directivo recibiría 250,000 euros en acciones durante un período de tres años y además no podría vender esas acciones en un plazo de otros tres años. No creo que tardemos mucho tiempo en tener las primeras reacciones a la medida, y ya se pueden imaginar por donde vendrán los tiros.

Por el otro, un nuevo estudio sobre la presencia de las mujeres en los consejos de administración realizado por el European Professional Women Network (EPWN), establece que desde 2008 la presencia de mujeres españolas en dichos órganos ha aumentado un 67%, y ya se acerca a la media europea situada en el 11.7%. Pese a que la cifra parece esperanzadora, a día de hoy tan sólo el 8% de los miembros de los Consejos de Administración de las empresas del Ibex son mujeres. ¿Qué conclusiones podemos sacar de ambos estudios? parece sencillo: a partir de ahora habrá un mayor control sobre los bonus de los altos directivos y la presencia de mujeres en la dirección será cada vez más importante.

Así que se acabó el chollo para muchos directivos de banca españoles. Muy pocos de ellos, quizá sólo aquellos que hayan pasado por la city, son conscientes de que la situación que han mantenido hasta el momento no se puede extender por mucho más tiempo. Es momento de "tirar tabiques" en muchas oficinas y eliminar el exceso de despachos que existe en la actualidad, con el fin de crear más espacios y facilitar el contacto directo con el resto del equipo (se acabaron las siestas para muchos). Es momento de compartir la secretaria o secretario de turno con otros directores, y así, hacer su trabajo mucho más eficiente. Es momento de que los bancos y empresas dejen de pagar esas caras plazas de aparcamiento a sus directivos; muchos de ellos ni sabrán que hoy en día el metrobús sirve para viajar tanto en metro como en autobús. ¿Les parece exagerado lo que digo? Pues les invito a que se den una vuelta por Londres, el corazón financiero del viejo continente, donde cualquier alto responsable de banca, va al trabajo en metro, come los mismos sandwiches de Pret a Manger que el último becario del banco y comparte una misma secretaria con al menos otros cuatro directivos. De hecho soy de los que piensa que la incorporación de la mujer a dichos puestos directivos se hará de forma mucho más rápida de lo que se piensa y el ahorro de costes se notará desde el primer día. Esas disputas internas sobre si pedir un Mercedes o un BMW a recursos humanos o esas comidas de negocios que se extendían hasta altas horas de la tarde sin ningún motivo especial, mucho me temo que han pasado a mejor vida. Es momento de apretarse el cinturón y de que muchos jefes aprendan a hacer fotocopias, mandar faxes y coger teléfonos por el bien de su entidad y el de sus accionistas.

Seguimos inmersos en una difícil crisis económica, donde los principales causantes de la misma han sido precisamente los más beneficiados por parte de las autoridades monetarias y bancos centrales, así que desde mi humilde opinión, es necesario una cierta "presión social" contra el conjunto del sistema financiero y aplaudir cualquier medida que suponga mayor regulación y transparencia de estas entidades.

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