“Cuando todos nos demos cuenta de que no se cumple lo que nos dijeron, ni se cumplirá, y de que la situación empeora, lo normal es que salte la ira y los ánimos se encrespen. Por eso, se habla de un próximo otoño caliente ¿sabe usted el por qué de esta expresión? ¿Están los mercados preparados para ello? Lo que queda en la memoria del “Otoño caliente” italiano, acaecido hace más de 40 años, es que fue un conjunto de luchas que hicieron temblar Italia, del Piamonte a Sicilia, y que motivaron un profundo cambio de la situación social y política de este país.
Pero no ha de verse, en absoluto, como una especificidad italiana, pues a finales de los años 1960 asistíamos, sobre todo en Europa, al desarrollo sucesivos de luchas y de momentos de toma de conciencia por parte del proletariado que ponían de manifiesto un cambio trascendental: la clase obrera volvía a estar presente en la escena social, y retomaba su lucha histórica contra la burguesía, tras haber dejado atrás la larga noche de la contrarrevolución en que la habían sumido las derrotas de los años 1920, la Segunda Guerra Mundial, y la acción contrarrevolucionaria del estalinismo. El “Mayo del 68” en Francia, así como las huelgas en Polonia del año 1970, o las luchas en Argentina, constituyen, junto al “Otoño caliente” italiano, los momentos más importantes del debut de esta nueva dinámica que acabo alcanzando a todos los países, y que abrió una nueva etapa de confrontación social que, con altos y bajos, perdura hasta ahora.

“Pero ¿cómo se llegó a ese “Otoño caliente”? Aleccionada por los acontecimientos de Mayo 68, la burguesía italiana - a diferencia de los que sí sucedió en Francia - no se dejó sorprender por la explosión de luchas de 1969 aunque no pudo evitar quedar desbordada por los acontecimientos. Tampoco es que éstos aparecieran como un relámpago en un cielo azul pues iban concurriendo multitud de factores, a escala nacional pero también internacional, que propiciaban una nueva atmósfera en la clase obrera de Italia, y sobre todo entre los jóvenes...” es el argumento que hace en voz alta uno de los principales gurús de la Bolsa española.

Y, a continuación la otra pregunta: ¿Están las Bolsas preparadas para afrontar el impacto de una gran ola de conflictividad social?
-."Es una gran amenaza para los mercados de valores, para las Bolsas, porque aunque el inversor final sigue y seguirá ausente de las mesas de operaciones durante mucho tiempo, es el dinero institucional, muy miedoso, el que hará las maletas. Y además, de manera súbita, que es lo peor. Las instituciones han gestado y amamantado el Gran Rebote. Sólo ellas ¡Cuidado con la desbandada institucional! No, las Bolsas no están preparadas. Al menos, en su fase inicial”, me responde.
-. ¿En su fase inicial? le insisto
-. Así ha sucedido en ciclos anteriores. Lo de la conflictividad social no es nuevo. Nace y muere, muere y nace. Las Bolsas lo pasan muy mal al principio y comienzan a remontar cuando el deterioro es general. Es decir, al final del proceso. Y el proceso sólo ha hecho que comenzar. Cuando el destrozo social alcance niveles de paroxismo, las Bolsas se liarán la manta a la cabeza para desconcierto de todos. Pero eso tardará en llegar. Estamos en los prolegómenos de lo que podríamos definir una Gran Algarada Global, sentencia.

Fuente: www.lacartadelabolsa.com