Medidas para rescatar al euro. Es la idea que se extrae de la última decisión tomada por el Banco Central Europeo por la que pretende comprar deuda – tanto pública como privada- para fomentar la liquidez en los mercados. Y sostener la divisa comunitaria.  Un rescate que, sin embargo no asegura la desaparición del riesgo sobre la divisa europea –catapultada por muchos- incluso quienes fijan 2016 como el Apocalipsis de la divisa comunitaria.
Una divisa fuerte y supranacional. Es lo que se han propuesto defender los líderes europeos en las últimas semanas. Y es que la divisa comunitaria ha sufrido un “ataque especulativo” como consecuencia de los problemas provenientes de las denominadas economías periféricas: Grecia, Portugal y España. La incertidumbre, la tardanza o la falta de credibilidad de los planes de rescate han sido caldo de cultivo para una divisa que acumula pérdidas de más…en el año frente al euro. Los expertos lo tienen claro: la situación actual es la consecuencia lógica de juntar en un mismo equipo “a tortugas y a libres….acabarán por perder la carrera”, reconoce Tony Juste, Commodity Trading Advisor.

Este experto advierte de que el ataque que se ha visto contra el euro “no lo esta tanto a la moneda como al entorno en el que nació y la no viabilidad de futuro”. Juntar países tan dispares en potencialidad económica “no tiene sentido” y fija 2016 como el Apocalipsis del euro. Antes de que aparezca cualquier estigma sobre la divisa comunitaria, el presidente del Banco Central Europeo ha practicado su particular exorcismo: comprará deuda, tanto pública como privada, para favorecer la liquidez en el mercado. Una medida – dentro de las ortodoxas y utilizada por su homólogo estadounidense- que al menos podría estabilizar a los mercados de deuda soberana en el corto plazo, y en consecuencia a la divisa. Pedro Agudo, gestor de riesgos defiende en Gestiona Radio que lo que ha llevado a cabo la entidad europea “no deja de ser una política clásica monetaria: cuando tienes cambios fijos lo que haces es comprar y vender reservas para soportar el valor de la moneda y ahora lo que se hace es comprar y vender el valor del soporte, que en estos casos son los bonos”. A este experto no le parece mal el hecho de sostener la moneda “porque con la volatilidad extrema a la que estamos asistiendo en las últimas sesiones, no se puede hacer nada”.

Para Álvaro Blasco, director de Atlas Capital “nos interesa un euro débil que nos permita ser más competitivos en los mercados y poder exportar un poco más”. Es importante tener una moneda fuerte pero “no nos importan mantener una débil si eso nos ayuda a salir de la crisis y aumentar la producción”. Pero ¿en qué niveles estaría la correcta valoración de la divisa? Juste cree que la moneda ha perdido todo el gas que tenía “y, como máximo, podría rebotar hasta los 1.36-1.38 dólares”: Por su parte, Jorge del Canto, analista técnico independiente advierte de que “los 1.25 dólares puede aguantarlos, lo que podría favorecer el rebote hasta los 1.34 dólares”. En caso de perder este nivel “colocaría el stop en los 1.2485 unidades de cara a las próximas sesiones”. Más a largo plazo, Manuel Sousa Andrade, Senior Portfolio Manager de Saxo Bank fija sus previsiones en “1.22 como objetivo para final de año así como 1.25 a doce meses”. Sus previsiones se encuentran en los extremos del consenso, “y uno de nuestros cuatro principales argumentos para ello es que la política ha sido la principal guía a la hora de tomar decisiones, en lugar de los objetivos macroeconómicos nacionales y supranacionales a largo plazo”. Si las noticias empeoran podríamos ver el euro-dólar traspasando los niveles de soporte, particularmente con el verano a la vuelta de la esquina y con la volatilidad típica de los meses de julio y agosto.