Aunque permanecemos cautelosos sobre las perspectivas de la renta fija española, el anuncio de este fin de semana es positivo por diversas razones.
Reforzará el largamente esperado escrutinio externo de los bancos de España, lo cual eliminará un elemento de incertidumbre significativo una vez que se sepa el coste definitivo de la operación. Los fondos serán provistos a tipos de interés inferiores a los del mercado y, asumimos, a plazo largo, lo cual relaja la presión de las emisiones de deuda regulares que realiza España. Es una señal de los poderes de la Eurozona de que quieren cortar por lo sano con la situación, desplegando para ello cortafuegos preventivos. Esto da esperanzas de que habrá progresos en la reunión del Consejo Europeo de finales de junio.

Por otra parte, los bancos españoles son sólo una capa de los débiles fundamentales de la economía del pais. Todavía tiene la mayor tasa de desempleo y el tercer mayor déficit fiscal de Europa, en el contexto de una dolorosa recesión. El actual gobierno tiene un pobre historial de gestión de crisis y la calidad de los datos también ha sido pobre. Los fondos provistos por el EFSF incrementarán la deuda del gobierno y existe una pregunta abierta sobre la subordinación del crédito. Es probable que haya mayores bajadas de rating de las agencias. La situación europea en sentido amplio sigue siendo muy tensa, con la amenaza en ciernes de las elecciones griegas. Y los inversores en bonos se han quemado demasiadas veces en el pasado por ofrecer el beneficio de la duda a los legisladores europeos. Una valoración más detallada del anuncio del fin de semana llegará cuando se conozcan los detalles del paquete final.


David Simner gestiona, entre otros fondos, el FF European Corporate Bond Fund.