El Gobierno británico quiere poner límites a determinadas prácticas de las compañías de tarjetas de crédito, como el incremento del límite de gasto sin autorización del cliente o el aumento de las tasas de interés sobre la deuda existente. El Ejecutivo informó hoy de que esta iniciativa se enmarca en su objetivo de promover una cultura responsable del crédito, para lo que creará el cargo de "abogado del consumidor", que tendrá como tarea principal combatir los abusos de estas empresas.