Royal Bank of Scotland (RBS), entidad parcialmente controlada por el Gobierno británico tras recibir miles de millones en ayudas públicas, registró en el primer trimestre de 2010 unas pérdidas netas atribuibles de 248 millones de libras (286 millones de euros), un 72,5% menos en comparación con los 902 millones de libras (1.042 millones de euros) que perdió en el mismo periodo de 2009.

La cifra de negocio del banco escocés alcanzó en los tres primeros meses del año los 8.020 millones de libras (9.270 millones de euros), lo que supone un 23,2% en relación a los 10.446 millones de libras (12.075 millones de euros) que ingresó en el primer trimestre del ejercicio anterior.