El Royal Bank of Scotland (RBS), el segundo mayor banco británico, no ha conseguido vender los activos australianos y neozelandeses que adquirió con la compra del banco holandés ABN Amro en 2007, después de que retirara su oferta la última entidad interesada. El Commonwealth Bank of Scotland (CBA), el principal banco hipotecario de Australia, justificó por la incertidumbre de los mercados financieros mundiales la retirada de su oferta, según publica hoy el diario Financial Times. El RBS se hizo con estos activos tras liderar el consorcio, integrado también por el Santander y el Fortis, que compró el año pasado el ABN Amro por 71.000 millones de euros después de una dura batalla con el Barclays.