La situación debería permanecer tranquila a lo largo del año en Oriente Medio. El tiempo juega a favor de Irán y su programa militar nuclear aunque los israelitas podrían tener la tentación de frenar este desarrollo mediante ataques aéreos focalizados.
En este caso que la tensión se volvería extrema entre los dos países y la amenaza de los iraníes de bloquear el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz entraría en escena.

Incluso aunque es poco probable que esto último tenga lugar dada la presencia de la flota de guerra de Estados Unidos en el territorio, provocaría una ralentización de los movimientos de los grandes petroleros. No hay que olvidar que cerca del 25% del petróleo mundial atraviesa el estrecho de Ormuz.

A medio plazo, sería sin embargo posible desviar una parte del petróleo por los oleoductos saudíes en los otros puertos situados fuera de la actual zona de guerra limitando de esta forma los perjuicios de un conflicto regional. Sin embargo, parece que en este escenario el precio del petróleo escalaría a más de 150 dólares el barril. Sin lugar a dudas, esto sería muy negativo para el crecimiento mundial, sobre todo el chino o el americano.


Jerome Schupp, Responsable de Investigación en Banque Syz & Co.