Prisa registra hoy caídas en torno al 10%, después de comunicar que realizará dos ampliaciones de capital por un importe de 550 millones de euros, mientras que permanece abierta la sucesión al frente del grupo editor del diario El País, una vez conocida la salida del hasta ahora presidente, Juan Luis Cebrián.

Prisa ha confirmado en un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que los compromisos firmes y las muestras de interés recibidos de accionistas actuales para la suscripción de la ampliación de capital dineraria con derechos de suscripción preferente referida en el mismo representan a fecha de hoy un porcentaje del 48,4% de su capital social.

Asimismo, ha indicado que y ha recibido ofertas de varias entidades financieras para asegurar la ampliación en la parte que no quede suscrita por los accionistas actuales.

Hoy las acciones de Prisa caen un 9,77%, hasta los 3,10 euros.

El pasado viernes el Consejo de Administración de Prisa aprobó dos ampliaciones de capital por un importe conjunto de 550 millones de euros, al tiempo que anunció el relevo de su presidente, Juan Luis Cebrián, para después de completar ambas operaciones y reestructurar la deuda de la compañía.

Las ampliaciones de capital tendrán que ser aprobadas por la junta de accionistas, por lo que el Consejo ha procedido a desconvocar la junta prevista para el próximo 30 de octubre y a convocar una nueva que se celebrará el 15 de noviembre.

En esta operación, Prisa reducirá su capital, compensará pérdidas multimillonarias y emitirá nuevos títulos por importe de 450 millones euros a 1,2 euros por acción.

La empresa editora del diario "El País" prevé compensar préstamos participativos con la emisión de 50 millones de acciones a un precio mínimo de dos euros, una operación que requerirá, igual que la ampliación, el visto bueno de sus acreedores.

En cuanto a la sucesión de Cebrían, también el pasado viernes, Europa Press informaba de  que el expresidente de Indra Javier Monzón retiró su candidatura para formar parte del consejo de administración de Prisa, como paso previo a su posterior nombramiento como presidente, al constatar que no se le garantizan todos los poderes ejecutivos en la compañía en una primera fase y que no dispone del respaldo unánime de los principales accionistas.