En principio ya están todas las cartas sobre la mesa. La compañía gallega ha declarado preconcurso de acreedores después de más de trece horas de reunión del Consejo de Administración debido a una deuda que –en teoría- asciende a 2.700 millones de euros, esto es, más de 1.200 millones por encima de lo inicialmente auditado. 

Este viernes expiraba el plazo fijado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores para que Pescanova anunciara qué hacer con su futuro más inmediato. De momento, los pasos a seguir son los siguientes:

- Declaración del preconcurso de acreedores con motivo de una deuda que asciende a 2.700 millones de euros, 1.200 millones por encima de los 1.522 auditados en el pasivo por la compañía a cierre del tercer trimestre del año.

- Nombramiento (o imposición) de una auditora externa impuesta por la banca en sustitución de la actual, BDO. Será KPMG.

- Se abren dos opciones.Venta de una de las filiales que Pescanova tiene en América Latina o la concesión de un crédito puente inmediato por valor de 60/70 millones de euros por parte de los bancos acreedores para salvar los muebles momentáneamente.

- Elaboración de un plan de viabilidad (refinanciación de la deuda)

- Vuelta a la cotización que fue suspendida el pasado 15 de marzo cuando abría la sesión a un precio por acción de 8,85 euros y cerraba con un importante desplome hasta los 5.91 euros. (Ver: Pescanova suspendida de cotización)

- Quita a los bonistas de importante calado. Macroampliación de capital, según Carlos Ladero, analista de WallWood Spain.

Según datos publicados por Invertia y en los que cita a fuentes bancarias, hay 10 bancos españoles que son acreedores de Pescanova, entre ellos Banco Santander y BBVA con préstamos por valor de 80 millones de euros. Especialmente expuestos se encuentran el Banco Sabadell, con 200 millones, y NovaCaixa Galicia, el actual NCG Banco, con 150 millones. Es ahí donde reside la gran crítica que se hace hacia la gestión de Manuel Fernández de Sousa-Faro al frente de la compañía. La complacencia entre la entidad y el presidente de Pescanova llevaron a levantar la mano en la concesión de créditos en los que no se exigían las condiciones de solvencia necesarias como para haberlos llevado a cabo. Otro despropósito más, apuntan los expertos, de las cajas de ahorro en nuestro país.
 
En todo caso, si usted es accionista sepa que lo que tiene por delante es un duro y largo proceso. “Los 2.700 millones de euros de deuda son relativamente fiables”, asegura Carlos Ladero al ser preguntado por la veracidad de estos datos. Es por ello que el analista espera que “reauditen la compañía” y se realice “un plan de viabilidad”. Eso sí, afirma “hasta el verano estarán dando vueltas” con lo que se esperan unos meses movidos.

No se sabe a ciencia cierta cuándo volverá Pescanova al mercado, aunque lo cierto es que, en estas condiciones, es mejor quedarse como está antes de someterse al yugo de la volatilidad.

Los analistas coinciden en que, a diferencia de otros concursos de acreedores como el caso de las inmobiliarias, Pescanova no debería siquiera llegar a la quiebra dado que cuenta con un modelo de negocio viable y el error aquí ha sido la mala gestión. De hecho, hay quien comenta que todavía falta por aclarar dónde han ido a parar unos 250 millones de euros de agujero que hay en sus cuentas.

Por otro lado, los fondos de inversión han huido de la compañía después de que la pseudo-quiebra les pillara in fraganti. Es el caso del fondo Metavalor que ha reducido su exposición a Pescanova del 5,9% al 0,5% después de desencadenarse el desastre, según fuentes consultadas por Estrategias de Inversión. Era, además, uno de los fondos con más expuestos a la compañía.

En el futuro, los expertos esperan que se repita un esquema que en este país comenzamos a conocer ya bastante: las quitas sobre bonistas. Ladero afirma que en su mayor parte los bonistas de Pescanova son inversores institucionales que verán diluida su participación, que actualmente asciende a 450 millones de euros en bonos, de manera considerable. Los pasos a seguir son los ya conocidos: se anuncia una ampliación de capital, los bonistas son obligados a canjear sus títulos por acciones con una importante pérdida añadida y a correr.

Esta misma mañana, según datos de la agencia Bloomberg, los bonos de Pescanova con vencimiento a 5 años, en el 2017, veían dispararse su rentabilidad del 7% hasta el 47%. Eso sí, los analistas dudan mucho que los que estuvieran dentro hayan hecho un ‘gran negocio’. Nadie se empacha en casa del enfermo.

GRÁFICO BONOS PSV. VENCIMIENTO 2017 (FUENTE: BLOOMBERG)